domingo, 3 de enero de 2016

¿Cuál es la verdadera confesión de los justos?

Confesar que ellos pecan cada día pero teniendo la fe en el hecho de que Jesús lavo sus pecados diarios hace 2000 años.

1 Juan 1:9 dice, “Si nosotros confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Esto significa que un hombre que decide creer en el evangelio del agua y del Espíritu debe confesar sus pecados, diciendo, “Señor. Yo no puedo ayudarme y pecaré toda mi vida, sé que yo no puedo salvarme de todos mis pecados a través de las oraciones para el perdón. Yo creo que el pago del pecado es la muerte y nada excepto el bautismo de Jesús y Su crucifixión podría lavar todos mis pecados. Lo confieso yo pequé hoy pero creo que Jesús lavó el pecado que cometí hoy desde hace 2000 años en el Jordán.” Si él justo ora de esta manera, el problema de pecado en su conciencia se resolverá enseguida.

Aquéllos que ya han nacido de nuevo sólo tienen que confesar sus pecados. Sólo confirmar que Jesús ya ha lavado cualquier pecado que ellos cometan. Porque Jesús fue bautizado y murió hace 2000 años por los pecadores, no importa cuan débil sean ellos, todos tus pecados fueron completamente lavados.

El texto que hemos leído hoy es muy bueno para los justos. Pero si un pecador toma este verso y lo usa de la manera incorrecta, él terminará en el infierno. No obstante, es uno de los pasajes más frecuentemente mal empleados de la Biblia. Ha causado gran falta de entendimiento durante mucho tiempo entre los Cristianos.

Hay un refrán que dice que un doctor inepto puede matar a sus pacientes. Cuando un doctor inepto intenta hacer más de lo que él es capaz, él puede terminar matando a su paciente.

Es una regla de la vida que un hombre debe ser entrenado bien y adquirir experiencia para realizar bien sus deberes. Es lo mismo en el mundo de la fe. Aquéllos que enseñan la palabra de Dios tienen que llevar la verdad como está escrita con precisión y claridad, y aquéllos que aprenden de ellos deben tener la fe en lo que ellos enseñan.

Si los predicadores enseñan malas doctrinas a sus seguidores, o si los creyentes aprenden la Biblia incorrectamente, sólo producirá juicio e infierno para ambos. Sólo el nacido de nuevo puede enseñar la Biblia correctamente. Incluso la buena medicina puede matar a los pacientes si está mal prescrita, y es lo mismo con enseñar y aprender la palabra de Dios. Es tan esencial como el fuego en nuestras vidas. Pero así como sería un desastre si se pusiera el fuego en las manos de los niños, la palabra de Dios puede causar un terrible desastre en las manos equivocadas.

Nosotros tenemos que discernir la diferencia entre la confesión de los justos y la de los pecadores. 1 Juan 1:9 es para el justo. Cuando un hombre justo confiesa sus pecados ante el Señor con la fe, él se libra de ellos porque Jesús ya los lavó de todo el pecado hace aproximadamente 2000 años. Es un error que los pecadores crean que sus pecados se lavan cada vez que ellos oran pidiendo perdón. Cuándo uno no nace de nuevo, ¿Pueden sus pecados ser lavados sólo por la confesión?

Dios es Justo. Él envió a Su único Hijo a este mundo y le hizo llevarse los pecados del mundo a través de Su bautismo y salvar a todos aquéllos que creen en el agua de Su bautismo y Su sangre en la Cruz. Por consiguiente, cuando un hombre justo confiesa sus pecados, Dios le dice que Jesús ya quitó todo el pecado hace aproximadamente 2000 años. Él le confirma así, que ya no tiene ningún pecado, aunque su carne siga pecando.

Tema 2

¿Qué es la devoción a Dios?

Aunque variadas, las respuestas siempre terminan por expresar alguna idea del carácter cristiano, usando expresiones tales como "semejante a Dios", "ser como Cristo", o el "fruto del Espíritu Santo".

La devoción a Dios incluye el carácter cristiano, pero es mucho más que eso. Hay un aspecto de la devoción a Dios que es más fundamental que un carácter cristiano. De hecho, es el fundamento sobre el cual se construye el carácter piadoso.

La devoción no es una actividad, es una actitud hacia Dios. Esta actitud se compone de tres elementos esenciales: el temor de Dios, el amor de Dios y el deseo de Dios. De esta actitud hacia Dios sale el carácter y la conducta que consideramos piadosos. Tantas veces tratamos de desarrollar un carácter y una conducta cristianos sin tomarnos el tiempo para desarrollar una devoción centrada en Dios. Tratamos de agradar a Dios sin tomar el tiempo para caminar con él y desarrollar una relación con él. Esto es imposible.

¿Es necesario ejercitarse para la devoción? Nosotros como cristianos podemos ser muy disciplinados y diligentes en nuestro trabajo, nuestro estudio, nuestro hogar, o aún en nuestro ministerio, pero somos perezosos al tener que ejercitarnos en nuestra vida espiritual. Preferimos pedirle a Dios "Señor dame devoción a ti", y esperar que el derrame un poco de devoción en nuestra alma de alguna forma misteriosa. Es cierto que Dios obra en formas misteriosos para hacernos más devotos, pero no lo hace sin el cumplimiento de nuestra responsabilidad personal. Debemos ejercitarnos para la devoción a Dios.

Pablo dijo: "Ejercítate para la piedad" (1Ti 4:7). Usted y yo somos responsables de nuestro propio entrenamiento. Dependemos de Dios para recibir su poder, pero nosotros somos los responsables, no somos pasivos durante el proceso. Nuestro objetivo en este proceso es la piedad, no la excelencia en el ministerio, sino una devoción centrada en Dios y un carácter piadoso. Es cierto que queremos desarrollar excelencia en el ministerio pero para el entrenamiento para la devoción a Dios queremos concentrarnos en nuestra relación con Dios.

El entrenamiento en la devoción a Dios también requiere del ministerio educativo del Espíritu Santo a través de su Palabra. Caminar con Dios involucra tener comunión con él. Su palabra es absolutamente imprescindible y central para tener comunión con él. Un requisito para agradar a Dios es conocer su voluntad, como quiere que vivamos, que quiere que hagamos. Su palabra es el único medio que Dios usa para comunicarnos su voluntad. Es imposible tener una devoción activa a Dios sin ingerir su Palabra en forma constante, consistente y balanceada.

¿Estás preparado para aceptar tu responsabilidad y asumir el compromiso de ejercitarte para una devoción más profunda?

EL ALTRUÍSMO

Si nos remitimos a la definición que nos presenta el diccionario de la real academia diremos que el altruismo es Poner diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. Muy bonito, casi poético, casi extinguido.

En esta época de tanto individualismo, en la que el egoísmo es casi una religión, ser altruista es una rareza que no sólo llama la atención sino que lleva, a sus cultores, a ser considerados héroes, próceres, quijotes y otros epítetos no tan halagüeños. Ocurre que no es corriente observar a personas que profesen una preocupación o devoción desinteresada por el bienestar de otros, entonces los altruistas pasan a ser las moscas blancas que transmiten asombro por ser como son.

Nos cuesta suponer que haya personas que tiendan a hacer el bien por el sólo hecho de ser buenas. Nos resistimos a creer que no existe el total y completo desinterés en algunas actitudes de ciertos individuos que, desprovistos de cualquier doble intención, brindan ayuda y apoyo a sus semejantes.

¿Qué somos, altruistas o egoístas? ¿De qué lado estamos, de los que se encierran en sus luchas por conquistar sus sueños aunque sea pisando cabezas, o de los que tienden a ser solidarios y dispuestos a ayudar sin pedir nada a cambio? Debemos ser conscientes de que el altruismo y la solidaridad se alzan como alternativa válida, capaz de variar los hábitos de la competitividad, que conducen, de manera segura, a un egoísmo e individualismo exacerbados.

Tendríamos que definirnos, cabal y ajustadamente, como lo que realmente somos, despojarnos de la hipocresía y la conveniencia, y encasillarnos en el lugar que nos corresponde. Si trazamos un segmento entre altruismo y egoísmo, ubiquemos el lugar exacto de la línea en el que nos encontramos. Sólo así nos sinceraremos con nosotros mismos, dejaremos de creer en nuestras propias mentiras y podremos acercarnos al extremo correcto del trazado. Un detalle importante a tener en cuenta es el anonimato. Efectuar un acto altruista, esperando algo a cambio, aunque más no fuera un gesto de agradecimiento, le quita todo el valor de tal y se transforma en una acción interesada. El altruista no acepta recompensas porque el espíritu de accionar no lo concibe.

Entendemos que este atribulado mundo sería mucho mejor si los seres humanos nos alejáramos cada vez más del egoísmo y nos acercáramos al altruismo. Pensémoslo, todavía hay tiempo para reaccionar.

Bienaventurados los que saben dar sin recordarlo, y recibir sin olvidarlo

SED MANSOS Y HUMILDES

Jesús nos enseñó el modo de orar y también nos dijo que aprendiéramos de Él a ser mansos y humildes de corazón. Pero no llegaremos a ser nada de eso a menos que conozcamos lo que es el silencio. La humildad y la oración se desarrollan de un oído, de una mente y de una lengua que han vivido en silencio con Dios, porque en el silencio del corazón es donde habla Él.

Impongámonos realmente el trabajo de aprender la lección de la santidad de Jesús, cuyo corazón era manso y humilde. La primera lección de ese corazón es un examen de conciencia; el resto, el amor y el servicio, lo siguen inmediatamente.El examen no es un trabajo que hacemos solos, sino en compañía de Jesús. No debemos perder el tiempo dando inútiles miradas a nuestras miserias sino emplearlo en elevar nuestros corazones a Dios para dejar que su luz nos ilumine. Si la persona es humilde nada la perturbará, ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce, sabe quién es.

Aprender a ser MANSO y HUMILDE de corazón, es una enseñanza muy necesaria en nuestros días, en medio de tanta violencia doméstica, estatal, gubernamental y mundial; Jesús nuestro Maestro, vino a enseñarnos el camino que debemos seguir con nuestras vidas, viendo que el entorno y la condición de nosotros los seres humanos, predominaba un espíritu violento, de guerra , controversia y era la ley del más fuerte, según el legalismo Judío y del Imperio Romano. En esa época los Zelotes o Secta buscaban un Mesías guerrero, quien usaría la fuerza. Jesús mostró un poder más grande que el poder militar; el poder de la sabiduría humilde y el amor penetrante. Mansedumbre no es debilidad, sino poder bajo un perfecto control. La persona que posee esta cualidad perdona las injurias, corrige las fallas y gobierna muy bien su propio espíritu.

PROMESAS:

La Biblia registra, que las personas que alcanzan a ser Mansos y humildes, heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz, Dios se levantará para salvar a los mansos, y los encaminará por el juicio, veamos: NUMEROS 12:3 Y aquel varon Moisés era muy MANSO, mas que todos los hombres que había en la tierra. SALMOS 25:9 Dios encaminará a los HUMILDES por el juicio, Y enseñará a los MANSOS su carrera. 37:11 Pero los MANSOS heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. 76:9 Cuando te levantaste, Oh Dios, para juzgar, Para salvar a todos los MANSOS de la tierra. ISAIAS 11:Profecía sobre el reino del Mesías.4- Juzgará con justicia a los pobres, y arguirá con equidad a los MANSOS de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. MATEO: Je 5:5 Bienaventurados los MANSOS, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y APRENDED DE MI, QUE SOY MANSO HUMILDE DE CORAZON; hallaréis descanso para vuestras almas.

1 TIMOTEO: El error y la codicia.

6:10 Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.11- Más tu, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad , la fe, el amor, la paciencia, la MANSEDUMBRE.

LA MUJER COMO VASO MÁS FRÁGIL

En las Sagradas Escrituras encontré el mensaje perfecto para dignificar a la mujer, está en 1 de Pedro 3: 7 dice así: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. Con la revelación del Espíritu Santo analicemos lo que nos quiere enseñar este maravilloso texto bíblico: Pedro le da la clave perfecta a los esposos para hacer felices a sus compañeras advirtiéndoles que deben actuar sabiamente con ellas, ya que las mujeres ciertamente no somos fáciles de comprender en nuestra manera de ser, porque muchas veces hablamos con nuestras expresiones, con nuestras emociones y aun con nuestro silencio, y queremos decir lo que no expresamos con palabras por eso necesitamos ser comprendidas y amadas a pesar de las fluctuaciones anímicas que sufrimos a consecuencias de esas variaciones hormonales que hoy nos tienen tristes y mañana alegres.

Además recalca sobre la calidad del trato que debemos recibir de parte de ellos, dándonos la honra que merecemos, y nos compara como a vasos más frágiles, lo cual indica que ellos también lo son, pero con la diferencia que marca la femineidad, siendo más sensibles, por tanto fáciles de herir, así que nunca se les debe golpear, ya que se destrozaría cual cristal hecho pedazos cuando se rompe; lo triste de este ejemplo es que muchas mujeres son tratadas como vasitos desechables, que una vez usados se tiran al bote de la basura machucados y destruidos. Lo que hace que la mujer pierda su autoestima, honra y dignidad.

El versículo Bíblico citado, dice que las mujeres son coherederas de la gracia de la vida, lo cual indica que poseen los mismos derechos y pueden gozar de los mismos privilegios que los hombres en todas las esferas sociales, por tanto deben ser tenidas en cuenta y apreciadas. A Dios le plació llenar estos vasos con ternura, paciencia y amor, para que tuviéramos de donde sacar todas esas virtudes que necesitamos para ser madres ejemplares, esposas amorosas, amigas, hermanas, y sobre todo siervas del Señor llenas de la unción del Espíritu Santo. Para los varones que acaten estas recomendaciones, Dios les promete grandes recompensas, porque sus oraciones no tendrán estorbo y serán escuchadas en el cielo, por tanto tendrán respuesta de parte del Señor. Mujer si te han tratado como vaso desechable y te han destruido, recuerda que Dios no desprecia un corazón quebrantado (hecho pedazos,) y humillado, porque él te puede restaurar y hacer de nuevo y devolverte la honra y el honor que te mereces.

LA INGRATITUD

La ingratitud es índice de soberbia y egoísmo, cuando no de mala fe. El que es ingrato se caracteriza porque ignora o pretende ignorar el bien que le hacen los demás. Esta tan acostumbrado a obtener siempre lo mejor para sí que no le es nada fácil reconocer los méritos ajenos. Los favores que recibe, lejos de inspirarle agradecimiento, le inspiran rencor.

La ingratitud puede provenir también de una especie de descuido, de mediocridad espiritual. En este caso, aunque no hay mala fe, no deja de ser triste porque produce desconsuelo en aquellos que se esmeran por hacernos el bien sin obtener nunca la más mínima voz de aliento ni el más minino signo de agradecimiento por parte nuestra.

De todos los pecados, no hay ninguno más común que la ingratitud. Es uno que cometemos sin pensar. Al fondo, el pecado es el egoísmo. La ingratitud está arraigada al lado del egoísmo. Es un pecado feísimo en los ojos de los demás pero muchas veces nosotros estamos cegados a su presencia en nuestra vida. En este cántico de Moisés vemos como los hijos de Israel mostraron su ingratitud a pesar de todo lo que el Señor había hecho para ellos.

I. La ingratitud es olvidar del pasado.

A. “Acuérdate de los tiempos antiguos”. v. 7

1) Hoy muchos viven por el momento.

2) Viven para la mañana.

B. Hay mucho que podemos aprender de la historia.

1) El que no estudia la historia se cae en las mismas trabas de su padre.

2) Pregunte a su padre. Padres deben enseñar a sus hijos.

3) Pregunte a los ancianos. Ellos tienen mucha más sabiduría que los jóvenes.

a) A veces ellos tienen miedo de aventurarse.

b) Por lo menos ellos pueden decirnos cuales son algunos de los peligros y trabas en una aventura.

c) Ellos pueden contar lo que el Señor ha hecho por ellos.

D. Hay muchos que han tenido parte en formar nuestro carácter.

1) Padres.

2) Abuelos.

3) Maestros.

4) Compañeros.

5) Debemos tener gratitud por todo lo bueno que hemos aprendido de ellos.

6) Hay chicos abandonados en la calle.

II. La ingratitud es menospreciar el Dios que nos hizo ricos. vs. 10-15

A. Lo que Dios hizo para los judíos.

1) Los encontró en desesperación en Egipto.

2) Era una nación de esclavos. Pobres.

3) Él los reunió y los sacó como la niña de su ojo.

4) Él tenía que excitar su nido como el águila.

* Las águilas cuidan bien a sus pollos. Los defienden de aves de rapiña. Los enseñan a volar, primero sobre la espalda de sus padres y por fin los tiran en el aire y tienen que volar solos. Excitan sus nidos. Sacan las plumas y pasto y todo lo que hace su nido cómodo para que no quede nada más que los pinches y espinos. Los pollos no tienen ganas de quedarse más allá. Dios muchas veces hace lo mismo para su pueblo para que sea dispuesto a aceptar su voluntad. Dios lo hizo para los judíos en Egipto.

a) Tenían que buscar paja.

b) Amos crueles con látigos.

c) Las plagas que afligieron a los egipcios.

1. Dios cuidó a los judíos en el desierto.

2. Él les dio tierra rica. Vs. 13-14

B. A pesar de esto, ellos abandonaron a Dios.

1) Muchas veces los ricos son los más ingratos.

2) Están tan ocupados con sus cosas que no tienen tiempo para Dios.

3) Ellos se van de mini vacaciones cada fin de semana.

4) No quieren ser molestados por uno que habla de las cosas de Dios.

5) Es aun peor cuando los cristianos menosprecian a Dios.

a) Menosprecian a la dádiva de su salvación.

b) Dicen que es una cosa de poca importancia.

III. La ingratitud es apropiar para sí mismo reconocimiento que otros merecen.

A. Se jactan de lo que han hecho sin darse cuenta de que hubiera sido imposible haberlo hecho sin la ayuda de otros.

B. “Nuestra mano poderosa ha hecho todo esto”. v. 27

*Nabucodonosor. Dan. 4:28-31 Un buen ejemplo de esta necedad.

C. Dios nos da la mente para aprender.

D. No logramos nada aparte de la ayuda de otros.

IV. La ingratitud enciende la ira de Dios.

A. Dios dice que es insensatez. v. 29

1) Pueblo loco. v. 6

2) Ignorante. v. 6

3) Privada de consejos. v. 28

4) No hay en ellos entendimiento. v. 28

B. Mueve a Dios a celos. vs. 21-22

1) Hay pocas cosas que provocan su ira como la ingratitud.

2) Dios es un Dios celoso. Deut. 6:15

C. Dios castiga a su pueblo cuando son ingratos. vs. 23-26.

Debemos reconocer la ingratitud como la cosa feísima que realmente es. Debemos ser prontos en decir gracias a todos los que nos hacen aun un pequeño favor. Debemos alabar a Dios por todo lo que él ha hecho y está haciendo para nosotros

LA GRATITUD

Es la virtud por la cual una persona reconoce, interior y exteriormente, los regalos recibidos y trata de corresponder en algo por lo que recibió. Esencialmente, la gratitud consiste de una disposición interior, un corazón agradecido, pero cuando es genuino trata, de alguna forma, de expresarse en palabras y en obras. Consecuentemente, incluye tres elementos: reconocimiento de que un regalo ha sido recibido; apreciación expresado en agradecimiento; y en cuanto sea posible, regresar de alguna manera lo que se le ha dado de forma gratuita sin ninguna obligación de parte del dador.

Entre los ejemplos del Evangelio resalta la historia de los diez leprosos (Lucas 17). Solo uno regresó a darle gracias a Jesús por su curación milagrosa. Jesús lo puso por ejemplo y se entristeció por los otros nueve. Sin duda la gratitud es necesaria para entrar en una auténtica relación con Dios o con la persona que nos haya agraciado. La gratitud debe tomar la expresión adecuada, no según la expectación de uno u otro sino en la forma que más convenga para fortalecer la relación que Dios desea establecer entre las personas. Cuando se refiere a gratitud para con Dios, no debe ser menos que adoración y consagración de la vida entera a su amor y su servicio.

Hay quienes creen que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos. Por orgullo o, a veces, por simple desatención, no saben reconocer el apoyo que les dieron los demás en un momento o circunstancia determinados. Esas son las personas desagradecidas. Aunque parezca increíble pueden llegar al extremo de criticar o incluso hacer daño a quienes los ayudaron. A veces se cierran todas las puertas. A veces no, pues la generosidad nunca termina. Sin embargo, como no saben experimentar agradecimiento, se sienten solos, no descubren que los demás los quieren y que merecen ese cariño. Su malestar crece a cada día y los entristece. El que agradece abre las cortinas de su alma: permite que entre el sol y proyecta hacia afuera su propia luz.

El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda. No consiste, necesariamente, en “pagar” ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto y guardar en la memoria ese acto de generosidad. Más que centrarse en la utilidad práctica del servicio recibido, pondera la actitud amable de quien lo hizo.

Ya hemos visto qué es la responsabilidad: aplicarnos con dedicación a lo que nos corresponde; por ejemplo, que el señor barrendero limpie la calle sin dejar un solo papel. Ya vimos también qué es la generosidad: cuando damos más allá de lo que nos corresponde. Por ejemplo, el maestro que se preocupa por explicarnos de nuevo lo que todos ya entendieron.

La alegría que esos favores despiertan en nuestro corazón se llama gratitud. Se manifiesta hacia afuera cuando decimos “gracias” con una sonrisa, cuando le hacemos saber a la persona que nos ayudó lo importante que fue para nosotros ese detalle inesperado (no importa si fue un objeto, un consejo o un pañuelo desechable cuando nos vieron llorar). Pero la gratitud no se reduce a una palabra ni se queda en la superficie: enriquece y transforma nuestra vida cuando mantenemos presente ese acto de afecto para con nosotros. A través de ella nos sabemos queridos por los demás. A través de ella, sabemos querer a los demás.

•Aprende a usar la fórmula que no falla. “Por favor” indica que pedimos algo especial. “Gracias” indica que reconocemos la ayuda.

•Piensa y reconoce todo aquello que recibes de los demás. Exprésalo a tu estilo: con palabras, con un abrazo, con un carta.

•Ve construyendo una cadena de favores: cuando tu recibas uno, haz otro, y pide a esa persona que siga extendiendo la red de ayuda y gratitud.

•No agradezcas sólo los bienes materiales. La ayuda que va más allá de los objetos es tal vez la más valiosa.

•Vence tu orgullo, piensa en quienes te han dado la mano a lo largo de la vida. Comprende que te ayudaron a ser quien eres.

•La gratitud no es un intercambio de objetos: “tú me diste, yo te di”. Significa, más bien, “tú te esforzarte por mí, yo estoy dispuesto a hacerlo por ti.”

•No sólo hay que dar las gracias a quienes están vivos y cerca de nosotros. Reconoce en tu corazón a quienes te ayudaron aunque no vivan o se encuentren lejos. “Por favor” y “gracias” son dos expresiones comunes en tu vida diaria que aparecen una y otra vez en las relaciones con los demás. Detente por un momento a pensar en ellas. La primera es un llamado de ayuda para solicitar algo que puede ser muy sencillo (el préstamo de un objeto) o muy complicado (el auxilio en un caso de vida o muerte). La segunda manifiesta el reconocimiento por el beneficio que hemos recibido. En su nivel más superficial aparecen como fórmulas automáticas de cortesía, pero cuando vives a fondo estas emociones ingresas a uno de los territorios más ricos y profundos de las relaciones humanas.

Ser agradecido es apreciar a cada momento lo que los demás hacen por nosotros y generar con ellos un compromiso de confianza: como estamos conscientes de su ayuda, podremos responder de igual forma cuando ellos requieran la nuestra. Cuando la confianza crece, se convierte en amistad: dos seres humanos comparten emociones, problemas, soluciones y la ayuda fluye siempre en las dos direcciones. El respeto y los sentimientos de cariño mutuos crecen hasta regirse por la fidelidad: no sólo agradecemos y correspondemos a quien nos ayuda, tenemos un cariño sólido que nos hará estar siempre allí para responder, sin importar que las circunstancias cambien.

EL AMOR AL TRABAJO Y LA MEDIOCRIDAD

Es importante poseer o adoptar una serie de valores como amor al trabajo, disciplina, perseverancia, respeto y responsabilidad para realizar cada cosa con un sello de calidad.

Por amor a los demás, para prestarles nuestro mejor servicio.

Por amor a nuestra empresa, para que sea fuerte, ofrezca productos de calidad y que sea más difícil que pase por situaciones peligrosas para nuestra propia estabilidad laboral. Conseguir que nuestro trabajo sea nuestra mayor distracción. Integrar el trabajo en nuestra propia vida de tal manera que, más que un lastre, sea una extensión de nuestro ser hacia los demás y hacia nosotros mismos.

El amor por cualquier cosa nos hace grandes, el desamor por el trabajo, en cambio, nos hace mediocres a nosotros y compartimos esa mediocridad con los demás.

El amor al trabajo nos hace amos de sus resultados mientras que el desamor nos hace esclavos del reloj, que nunca termina de dar la hora para salir.

Los frutos de un trabajo con amor, entre otras cosas, son la prosperidad material y espiritual. Una persona que ama su trabajo se distingue sobremanera de las demás, brilla en su lugar, es digno de confianza, de respeto, de admiración de todos los que le rodean, tanto de sus subalternos como de sus jefes.

El hombre mediocre es una sombra proyectada por la sociedad; es por esencia imitativa y está perfectamente adaptado para vivir en rebaño, reflejando las rutinas, prejuicios y dogmatismos reconocidamente útiles para la domesticidad. El hombre superior es un accidente provechoso para la evolución humana. Es original e imaginativo, des adaptándose del medio en la medida de su propia variación. Todo lo que existe es necesario. Cada hombre posee un valor de contraste, si no lo tiene de afirmación. .. Todos los hombres de personalidad firme y de mente creadora, son hostiles a la mediocridad. Ante la moral social, los mediocres encuentran una justificación. ..Los idealistas y los rutinarios son factores igualmente indispensables, aunque los unos recelen de los otros. ... La sicología de los hombres mediocres caracterizase por un riesgo común la incapacidad de concebir una perfección de, de formarse un ideal. Son rutinarios, honestos y mansos; piensan con la cabeza de los demás, comparten la ajena hipocresía moral y ajustan su carácter a las domesticidades convencionales".

"El hombre mediocre" de José Ingenieros Mediocridad es algo así como guiarse por las convenciones, opinar lo previsible, aspirar sólo al sentido común, circular por la cinta transportable que nos va llevando mientras tratan de que no escape ninguno de la cinta. No es paranoia, el control del individuo en el mundo posmoderno es más fuerte, tecnificado y disolvente de peculiaridades

“Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener el público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales.”

“Armas silenciosas para guerras tranquilas” de Noam Chomsky

LA TEOCRACIA

"Al dicho de JEHOVÁ asentaban, y al dicho de JEHOVÁ partían, guardando la ordenanza de JEHOVÁ, como lo había JEHOVÁ dicho por medio de Moisés”. (Números 9:23)

Podemos mirar alrededor de los gobiernos del mundo y vemos que ahí continúa estar más y más la decadencia moral y una gran promoción para las cosas más profanas que corrompen las mentes que se pueda imaginar. Hay casamientos del mismo sexo, abortos de nacimiento parcial, y eutanasia, sólo para nombrar unos cuantos. ¡La tierra parece estar gimiendo en señal de protesta! Preste atención a los numerosos y peores desastres, tales como derramamientos de aceite, fundido de planta nuclear, terremotos, tsunamis, inundaciones, tormentas de nieve, sequías, enfermedades, y pestilencias.

Es evidente ver el tiempo del cumplimiento de la profecía cumplirse. ¡Pero espera! No importa qué tipo de gobierno nosotros, como una nación vivamos, a pesar de cuál sea el partido político que esté en el poder o tenga el voto mayoritario de control, la Iglesia debe continuar operando de manera muy diferente. Ella no puede mirar al mundo para su modelo de gobierno. La Iglesia de Dios opera bajo el Gobierno Teocrático. Dios no opera mediante la anarquía. Él no hace las cosas a la manera democrática. Dios opera mediante la Teocracia y esa es una marca de la Iglesia verdadera.

I. Los Gobiernos Creados Por El Hombre

Hay muchas formas de gobiernos creados por el hombre. En este formato limitado, nos dirigiremos a dos tipos: la Anarquía y la Democracia. Laanarquía se define como la ausencia o negación de cualquier autoridad u orden establecido. También significa la falta de orden. (Por supuesto que, debemos reconocer que nuestro Dios es un Dios de orden.) La democracia es el gobierno para el pueblo; una forma de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía y es ejecutado directamente por ellos o por sus agentes elegidos bajo un sistema electoral libre. Ninguno de estos planes, de la Anarquía ni la Democracia, están en armonía con el plan de Dios a través de los tiempos, no para Israel ni para la Iglesia.

II. EL GOBIERNO DE DIOS

A. LA TEOCRACIA DEFINIDA

La teocracia es el tipo de gobierno que debe operar dentro de la Iglesia. En el Diccionario Webster original el vocablo teocracia se define como, “Gobierno de un estado por la inmediata dirección de Dios o de ese modo el estado gobernado.

De esta especie, los Israelitas proporcionan un ejemplo ilustre”. El vocablo teocracia en griego se define como “tener el poder de Dios”. Al entender esto, debemos preguntarnos, “¿Quién tiene el poder de Dios?” La respuesta es, “¡Por supuesto que, nadie, sino Dios!” Sin embargo, como Él lo tiene desde el principio, Dios obra a través de los individuos.

Él aún obra a través de una nación, una nación santa, la cual es la Iglesia (1 Pedro 2:9).

B. UN VISLUMBRE DE LA TEOCRACIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Dios administra a través de Su liderazgo ungido y de aquellos que han sido nombrados por Sus líderes ungidos. Esto se ejemplifica en estos versículos de la Escritura con respecto a Israel como la Iglesia en el Desierto (Éxodo 18:13-27).

C. LA TEOCRACIA EN EL NUEVO TESTAMENTO (HECHOS 6:1-7)

La teocracia estaba en operación en la Iglesia del Nuevo Testamento. Todavía somos parte de esa misma Iglesia. La teocracia hoy en día debe continuar operando en La Iglesia de Dios de la misma manera.

D. ENTENDIENDO LOS PRINCIPIOS DE LA TEOCRACIA

1. Hay UN solo Dios, manifestado en tres personas (el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo). Dios es Todopoderoso y Soberano, que significa, que Él tiene el derecho exclusivo para ejercer la autoridad suprema. Bajo la Teocracia, el miembro individual debe hacer un compromiso total y sin reservas para Dios y someterse bajo Su gobierno.

2. La Palabra de Dios es divina, infalible y eterna. Es la autoridad final en todos los asuntos relacionados a Dios y el hombre. Es el libro de consulta para cada creyente y para cada miembro es como una guía para hacer la voluntad de Dios y cumplir con Su llamado. La Iglesia la debe usar, predicar, enseñar, y apoyar en todo respecto. La teocracia requiere nuestra aceptación total de la Palabra de Dios, Su voluntad, y Su dirección. Se requiere obedecer la voluntad de Dios para recibir la instrucción y las direcciones espirituales.

3. La teocracia que opera en la Iglesia requiere que cada miembro siga a Dios bajo el liderazgo humano. Donde la Teocracia a menudo falla es en esto. Cuando uno rechaza al líder de Dios nombrado o designado, él, en realidad, rechaza a Dios, porque este es el plan de operación de Dios. “Al dicho de JEHOVÁ asentaban, y al dicho de JEHOVÁ partían, guardando la ordenanza de JEHOVÁ, como JEHOVÁ lo había dicho por medio de Moisés” (Números 9:23). Esto es el gobierno teocrático en acción. En realidad Moisés dio las órdenes, pero era como si Dios estuviera conduciendo al pueblo Él Mismo, porque Dios finalmente estaba a su cargo. “Como a un rebaño has conducido a tu pueblo por medio de Moisés y de Aarón”(Salmos 77:20). “De la manera que JEHOVÁ lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y Josué lo hizo así, sin quitar palabra de todo lo que JEHOVÁ había mandado a Moisés” (Josué 11:15). ¿Acaso vemos cómo Dios obra

a través del hombre?

4. Jesús aprobó el proceso teocrático en obediencia a Su Padre y a los Apóstoles en la Iglesia primitiva. “De cierto, de cierto os digo, que el que recibe al que yo enviare, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió” (Juan 13:20). Es peligroso para un individuo o un grupo de individuos ignorar la cadena de mando de Dios. Siempre hay la posibilidad de limitaciones, debilidades, y errores humanos, pero estos no anulan el proceso teocrático. Todo el mundo puede cometer errores y errores en el juicio, pero aún estos no destruyen el propósito de Dios. Moisés cometió errores, pero de todos modos continuó el plan eterno de Dios. Si el líder ha cometido errores ellos no deben multiplicarse y llegar a ser acusables para la membresía por la rebelión y la desobediencia. En estos casos, Dios tiene poder para resolver la situación, dando indicaciones claras a la Iglesia a su debido tiempo. “Y aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abia: fueron jueces en Beerseba. Mas sus hijos no anduvieron por sus caminos, antes se desviaron tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Samuel en Ramá, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero desagradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos ahora un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a JEHOVÁ. Y dijo JEHOVÁ a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos” (1 S. 8:1-7). Israel no le permitió a Dios intervenir en esta situación, pero demandó un tipo nuevo de gobierno, uno igual que el que tenía el mundo. Este era el fin de la Teocracia para el tipo y sombra de la Iglesia del Antiguo Testamento.

5. Bajo el gobierno de Dios, es importante recordar que Él no acepta substitutos para la obediencia. “Y Samuel dijo: ¿Tiene JEHOVÁ tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer a las palabras de JEHOVÁ? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22). “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (He. 5:8).Ningún talento, habilidad, o servicio aparte de lo que Dios requiere es aceptable en lugar del llamado específico de Dios en nuestras vidas. No podemos negociar con Dios y estar en Su voluntad perfecta.

6. La teocracia que opera dentro de la Iglesia requiere la rendición total y voluntaria de talentos y habilidades para el servicio de Dios mediante la Iglesia. “Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:13). Esto indica que llegaremos a la unidad porque la disensión y la fragmentación nunca cumplirán el propósito de Dios para la Iglesia.

CONCLUSIÓN

No importa qué deparará el futuro para los gobiernos nacionales, la Iglesia no puede permitirse ser desviada por el diablo. A él le encantaría nada más que causarnos que quitemos la mirada de la meta y de todas las cosas que están sucediendo alrededor de nosotros en este mundo, pero no debemos permitir que él nos distraiga. ¡Debemos continuar!

¿Acaso usted puede ver que Su venida se acerca? ¡El estado actual de los acontecimientos del mundo debe causar que seamos mucho más fieles, mucho más concienzudos con respecto a llegar al perdido, mucho más diligentes en llegar a la perfección! Debemos continuar buscando a Dios para el liderazgo por Su Palabra a medida que seguimos a aquéllos sobre nosotros en el Señor. Por supuesto que, esto será a medida que ellos siguen a Él a través de la dirección y guía del Espíritu Santo, teniendo cuidado en permanecer en la senda de rectitud que Él ha trazado para nosotros seguir. ¡Eso es lo que significa vivir bajo la Teocracia!

¿QUIÉN ES JESUCRISTO?

¿Alguna vez has conocido a alguien que es el centro de atención adondequiera que vaya? Alguna característica misteriosa e indefinible lo distingue de todos los demás. Bueno, así fue hace dos mil años con Jesucristo. Pero no fue sólo la personalidad de Jesús que cautivó a las personas que lo oyeron. Los testigos de sus palabras y su vida nos cuentan que Jesús de Nazaret era distinto a todos los hombres.

Las únicas credenciales de Jesús fueron él mismo. Nunca escribió un libro, lideró un ejército, ocupó un cargo político ni fue dueño de ninguna propiedad. Solía viajar dentro de las cien millas alrededor de su pueblo, atrayendo a multitudes que se asombraban con sus palabras provocadoras y actos asombrosos.

Sin embargo, la grandeza de Jesús fue obvia para todos los que lo conocieron y oyeron. Y mientras que la mayoría de los grandes personajes finalmente se desvanecen en los libros de historia, Jesús sigue siendo el tema de miles de libros y de controversias mediáticas sin paralelo. Gran parte de esas controversias giran en torno a las afirmaciones radicales que hizo Jesús sobre sí mismo – afirmaciones que asombraron tanto a sus seguidores como a sus adversarios.

Fueron principalmente las afirmaciones únicas de Jesús que causaron que fuera visto como una amenaza tanto por las autoridades romanas como por la jerarquía judía. Si bien era un forastero sin credenciales ni base de poder político, en sólo tres años, Jesús cambió el mundo para los siguientes veinte siglos. Otros líderes morales y religiosos han causado un impacto – pero ninguno como ese desconocido hijo de carpintero de Nazaret. ¿Qué tenía Jesucristo que marcó la diferencia? ¿Fue meramente un gran hombre, o fue algo más?

Estas preguntas llegan al fondo de quién fue Jesús realmente. Algunos creen que él fue meramente un gran maestro moral;otros creen que simplemente fue el líder de la mayor religión del mundo. Pero muchos creen algo más grande. Los cristianos creen que Dios realmente nos ha visitado en forma humana. Y ellos creen en las pruebas que lo respalda. Después de estudiar cuidadosamente la vida y las palabras de Jesús, un antiguo catedrático de Cambridge y escéptico, C.S. Lewis, llegó a una conclusión inesperada sobre Jesús que cambió el rumbo de su vida. Entonces, ¿quién es el verdadero Jesús? Muchos contestarán que Jesús fue un gran maestro moral. Al estudiar más profundamente a la persona más controvertida del mundo, empezamos por preguntarnos: ¿Jesús podría haber sido meramente un gran maestro moral?

¿Es Jesús Dios?

¿Un gran maestro de la moral?

Incluso las personas de otras religiones reconocen que Jesús fue un gran maestro de la moral. El líder hindú Mahatma Gandhi elogiaba su vida honrada y sus palabras profundas.[1] Asimismo, el erudito judío Joseph Klausner escribió, “Es universalmente aceptado… que Cristo enseñó las más puras y sublimes éticas…lo cual arroja a la sombra a los preceptos morales y las máximas de los hombres más sabios de la antigüedad”.[2]

El sermón del monte de Jesús ha sido llamado la enseñanza más excelente de ética humana jamás pronunciada por una persona. De hecho, gran parte de lo que conocemos hoy como “igualdad de derechos” en realidad es el resultado de las enseñanzas de Jesús. El historiador no cristiano Will Durant dijo de Jesús que “él vivió y luchó incansablemente por la ‘igualdad de derechos’; en tiempos modernos él habría sido enviado a Siberia. ‘El más importante entre ustedes será siervo de los demás’ – ésta es la inversión de toda sabiduría política, de toda cordura”.[3] Muchos, como Gandhi, han tratado de separar las enseñanzas éticas de Jesús de sus afirmaciones sobre sí mismo, creyendo que simplemente fue un gran hombre quien enseñó elevados principios morales. Ésta fue la propuesta de uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América, el Presidente Thomas Jefferson, que cortó y pegó un ejemplar del Nuevo Testamento, eliminando las secciones que él consideraba que se referían a la divinidad de Jesús, y conservando otros pasajes sobre las enseñanzas éticas y morales de Jesús.[4] Jefferson llevaba con él en todo momento su Nuevo Testamento cortado y pegado, venerando a Jesús como el que fuera quizás el mayor maestro moral de todos los tiempos. De hecho, las palabras memorables de Jefferson en la Declaración de la Independencia tienen sus raíces en las enseñanzas de Jesús de que cada persona es de inmensa e igual importancia para Dios, sin tener en cuenta el sexo, la raza o el estatus social. El famoso documento establece, “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables…” Pero una pregunta que Jefferson nunca contestó fue: ¿cómo podría Jesús ser un gran líder moral si afirmó ser Dios en falso? ¿Pero Jesús en realidad afirmó su divinidad? Antes de analizar qué sostuvo Jesús, debemos estudiar la posibilidad de que simplemente fue un gran líder religioso.

LA HONESTIDAD

Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma). La honestidad es aquel que no toma nada que no le pertenezca, no oculta nada, se ven en la transparencia de los actos cotidianos, tienen el coraje para decir siempre la verdad, no hacen cosas que dañen a los otros, obran de forma correcta y clara.

Una persona honesta es.

Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta. Con estos datitos podremos identificar a una persona honesta.

Acciones para tener en cuenta!

Las acciones para que debamos poner en práctica para ser honestos es ser Honrados, Honorables, Auténticos, Transparentes, Sinceros, Francos y Valientes.

Si queremos ser honestos conozcámonos más a nosotros mismos, expresemos sin temor lo que sentimos o pensamos siempre con respeto, no perdamos de vista la verdad, cumplamos nuestras promesas, luchemos por lo que queremos jugando limpio y no hagamos cosas que dañen a nuestra familia, nuestra institución y nuestra patria solo por un bienestar personal!

Lo que no es Honestidad!

- No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.

- No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo que verdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales (verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio.

- No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden. Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir al a luz, la luz de la verdad.

Está presente en nuestra vida cotidiana cuando... Se ve cuando se miente, se roba, se engaña, se hace trampa. Esto lleva a que la paz interior desaparezca, porque siempre se estará engañando a sí mismo y a los demás para conseguir algo de una manera incorrecta.

LA CARIDAD

La caridad es la virtud reina, el mandamiento nuevo que nos dio Cristo, por lo tanto es la base de toda espiritualidad cristiana. Es el distintivo de los auténticos cristianos.

La caridad es la virtud sobrenatural por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. Es la virtud por excelencia porque su objeto es el mismo Dios y el motivo del amor al prójimo es el mismo: el amor a Dios. Porque su bondad intrínseca, es la que nos une más a Dios, haciéndonos parte de Dios y dándonos su vida. 1 Jn. 4, 8

La Caridad le da vida a todas las demás virtudes, pues es necesaria para que éstas se dirijan a Dios, Ej. Yo puedo ser amable, sólo con el fin de obtener una recompensa, sin embargo, con la caridad, la amabilidad, se convierte en virtudes que se practica desinteresadamente por amor a los demás. Sin la caridad, las demás virtudes están como muertas.

La caridad no termina con nuestra vida terrena, en la vida eterna viviremos continuamente la caridad. San Pablo nos lo menciona en 1 Cor. 13, 13; y 13, 87.

Al hablar de la caridad, hay que hablar del amor. El amor “no es un sentimiento bonito” o la carga romántica de la vida. El amor es buscar el bien del otro.

Existen dos tipos de amor:

Amor desinteresado (o de benevolencia): desear y hacer el bien del otro aunque no proporcione ningún beneficio, porque se desea lo mejor para el otro.

Interesado: amar al otro por los beneficios que esperamos obtener.

¿Qué es, pues, la caridad? La caridad es más que el amor. El amor es natural. La caridad es sobrenatural, algo del mundo divino. La caridad es poseer en nosotros el amor de Dios. Es amar como Dios ama, con su intensidad y con sus características.

La caridad es un don de Dios que nos permite amar en medida superior a nuestras posibilidades humanas. La caridad es amar como Dios, no con la perfección que Él lo hace, pero sí con el estilo que Él tiene. A eso nos referimos cuando decimos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, a que tenemos la capacidad de amar como Dios.

Hay que amar a Dios sobre todas las cosas. Si el objeto del amor es el bien, es decir cuando amamos, buscamos el bien, y si Dios es el “Bien” máximo, entonces Dios tiene que ser el objeto del amor. Además, Dios mismo es quien nos ordena y nos recompensa con el premio de la vida eterna.

Este tipo de amor, el más grande lo puede ser de tres tipos:

Apreciativo, cuando la inteligencia comprende que Dios es el máximo Bien y esto es aceptado por la voluntad.

Sensible, cuando el corazón lo siente.

Efectivo cuando lo demostramos con acciones.

Para que sea verdadero amor es necesario que sea apreciativo y efectivo, aunque no sea sensible, ya que es más fácil sentir las realidades materiales o físicas, que las espirituales. Nos puede doler más una enfermedad, que el haber pecado gravemente.

Pecados contra el amor a Dios:

El odio a Dios, que es el pecado de Satanás y de los demonios. Y se manifiesta en las blasfemias, las maldiciones, los sacrilegios, etc.

La pereza espiritual, que es cuando el hombre no le encuentra el gusto a las cosas de Dios, es más las consideran aburridas y tristes. Aquí se encuentra la tibieza y la frivolidad o superficialidad.

El amor desordenado a las criaturas, que es cuando primero que Dios y su Voluntad están personas o cosas. En todo pecado grave se pierde la caridad.

El amor al prójimo

El amor al prójimo es parte de la virtud de la caridad que nos hace buscar el bien de los demás por amor a Dios.

Las características del amor al prójimo:

Sobrenatural: se ama a Cristo en el prójimo, por su dignidad especial como hijo de Dios. Universal: comprende a todos los hombres porque todos son creaturas de Dios. Como Cristo, incluso a pecadores y a los que hacen el mal.

Ordenado: es decir, se debe amar más al que está más cerca o al que lo necesite más. Ej. A el esposo, que al hermano, al hijo enfermo que a los demás.

Interna y externa: para que sea auténtica tiene que abarcar todos los aspectos, pensamiento, palabra y obras.

Las obras de misericordia:

La caridad si no es concreta de nada sirve, sería una falsedad. Esta caridad concreta puede ser interna, con la voluntad que nos lleva a colaborar con los demás de muchas maneras. También puede ser con la inteligencia, a través de la estima y el perdón. Otra forma concreta de caridad es la de palabra, es decir, lo que llamamos obenedicencia, hablar siempre bien de los demás.

Y la caridad de obra que se resumen en las obras de misericordia, ya sean espirituales o materiales. Siendo las más importantes las espirituales, sin omitir las materiales. De ahí la necesidad de la corrección fraterna, el apostolado y la oración.

La corrección fraterna nos obliga a apartar al otro de lo ilícito o perjudicial. Siempre haciéndola en privado para no poner en peligro la fama del otro. El no hacerlo por cobardía, por falso respeto humano, sería una ofensa grave. Pero,siempre hay que tomar en cuenta la gravedad de la falta y la posibilidad de apartar al prójimo de su pecado.

Estamos obligados al apostolado porque cualquier bautizado debe de promover la vida cristiana y extender el Reino de Dios, llevando el Evangelio a los demás. Si yo amo a Dios, es lógico querer que los demás lo hagan también. El apostolado se desarrolla según las circunstancias de cada quien. Puede ser que en algunos casos el cambiar los pañales de un hijo sea una forma de apostolado o el escribir, o el predicar, etc.

Ahora bien, la causa y el fin de la caridad está en Dios no en la filantropía (amor a los hombres). La caridad tiene que ser siempre desinteresada, cuando hay interés siempre se cobra la factura, “hoy por ti, mañana por mi”. Obviamente tiene que ser activa y eficaz, no bastan los buenos deseos. Tiene que ser sincera, es una actitud interior. Debe ser superior a todo. En caso de que haya conflicto, primero está Dios y luego los hombres.

Pecados contra el amor al prójimo:

El odio: desearle el mal al prójimo, ya sea porque es nuestro enemigo (odio de enemistad) o porque no nos es simpático (odio por antipatía). La antipatía natural no es pecado, salvo cuando la fomentamos, es decir es voluntaria y la manifestamos en acciones concretas.

La maldición: cuando expresamos el deseo de un mal para el otro que nace de la ira o del odio.

La envidia: entristecerse o enojarse por el bien que le sucede al otro o alegrarse del mal del otro. Es un pecado capital porque de él se derivan muchos otros: chismes, murmuraciones, odio, resentimientos, etc.

El escándalo: acción, palabra u omisión que lleva al prójimo a ocasión de pecado. Y puede ser directo cuando la intención es hacer que el otro peque o indirecto cuando no hay la intención, pero de todos modos se lleva al otro al pecado.

La cooperación en un acto malo que es participar en el pecado de otro. Otros pecados: los altercados, riñas, vandalismo, etc. No olvidemos que es mucho más importante la parte activa de esta virtud. Hay que aplicarse a hacer cosas concretas, no tanto en los pecados en contra. Las casas se construyen “haciendo” y no dejando de destruir. Al final seremos juzgados por lo que hicimos, por lo que amamos, no por lo que dejamos de hacer. Mt 25, 31-46

LA CONDENACION

La condenación es terrible…, pero conviene, matizar sobre varios puntos y verlo desde un ángulo de visión completamente distinto al que aquí en esta vida tenemos. Una persona le, movida por una laudable compasión, me hizo un comentario sobre este tema, en el sentido de que le parecía tremenda la pena que han de sufrir y están sufriendo los condenados en el infierno, pues mal que le pese a muchos, que no quieren aceptar la realidad y practican la técnica del avestruz, el infierno existe y desgraciadamente no está vacío.

Este tema, de ver que es terrible la pena de condenación eterna, le mueve a muchos y quizás más a muchas, pues ellas son más emotivas y compasivas que nosotros, a ver una gran desproporción entre el delito que le lleva al infierno a un réprobo y el tremendo tamaño de la pena. ¡Vamos! Nadie se atreve a decirle al Señor, que no es para tanto, pero en el fondo más de uno o una lo piensa. Se llega a pensar de esta forma, en función de que carecemos de una visión de carácter sobrenatural, y todo lo que miramos lo vemos con una simple visión natural o humana. Un desarrollo pleno y completo de nuestra vida espiritual en esta vida, que es lo que nos permitiría ver con plena visión sobrenatural, es muy difícil de alcanzarlo, aunque no imposible, pues hay quien lo logra marchando directamente al cielo.

Son varias las consideraciones que se pueden hacer acerca del porqué, de este tema. La más extendida es la de que una ofensa, a la tremenda e infinita grandeza de Dios, justifica un tremendo castigo. Desde el punto de vista humano, en el derecho y la justicia positiva actual la pena de una ofensa, va siempre unida a la categoría del ofendido. No es lo mismo, insultar a un niño, que insultar a un adulto, que insultar al rey. Dicho de otra forma, partiendo de una completa visión sobrenatural, de la cual todos carecemos¸ es de tener presente que como la grandeza de Dios, es infinita y eterna, por lo tanto la pena de una ofensa a Dios, también tiene que ser infinita y eterna. Dios hace lo posible y lo imposible para que no nos condenemos nadie y Él mismo es el primer interesado en que nadie se condene y está interesado en esto, mucho más que nosotros mismos. Hasta el último momento, nos está ofreciendo su amor, aunque hayamos sido unos locos pecadores absolutos y está siempre dispuesto a perdonar y está deseando que el pecador se acoja a su misericordia. Pero si el alma de que se trate, no acepta el amor de Dios, el Señor, le retira su capacidad de amor, y ese vacío que se produce en esa alma lo rellena la antítesis del amor que es el odio y así esa alma entra en el reino del odio por su propia voluntad. Esta alma, al carecer de capacidad de amor, por habérsele sido retirada tal como ella deseaba, su naturaleza se le transforma y lo que antes era amor ahora es solo odio y tinieblas, pues el Señor también retira su Luz divina y eso para siempre eternamente. Lo que realmente nos pasa, es que aquí en esta vida, todos tanto los que viven en amistad y gracia de Dios, cumpliendo con sus mandamientos y aseveraciones, como los que viven de espaldas a Él, somos objeto de su amor, desde luego que unos más que otros, pero todos nadamos sumergidos en el amor divino, y no tenemos noción ni experiencia de cómo es la vida, cuando este amor no existe. Al no existir este amor, la naturaleza de cualquier criatura sea humana o angélica, se transforma. La transformación que se verifica, al carecer de la facultad de amar, para estas criaturas, lo suyo es odiar que es la antítesis de amar.

Este argumento o esta argumentación, a mí personalmente no me gusta. Y no me gusta, porque estimo que no existe un castigo por parte de Dios al alma que se va al infierno. Pongamos un ejemplo; en el orden natural o humano, una persona joven con facilidades para estudiar una carrera, no utiliza estas facilidades y repetidamente es suspendido, sin lograr terminar la carrera. Su estatus social, cambia con respecto a los de sus padres y hermanos que si aprovecharon los estudios y terminaron sus carreras. Nadie culpa a sus padres de haber castigado a su hijo sin una carrera que si tienen sus hermanos. Algo similar ocurre con el reprobado que se va al infierno. Es él, el que ha querido irse al infierno, negándose a aceptar el amor que el Señor le ofrecía. Dios no lo ha castigado, él tiene lo que ha elegido. Pero repito, este proceso de transformación sobrenatural que se realiza en un alma cuando definitivamente no ha querido aceptar el amor divino, es eterna y no tiene vuelta atrás, pues para que esta pudiese darse, el condenado tendría que apoyándose en la misericordia divina, hacer un acto de arrepentimiento; pero ello es imposible, ya que un acto de arrepentimiento en sí, es un acto de amor, y la naturaleza transformada del condenado le impide tener un acto de amor.

En razón a lo anteriormente dicho, es imposible que se realicen eso que muchas personas llenas de buena fe dicen: Dios es tan bueno que al final sacará a todo el mundo del infierno. O también, aquello otro de que como la misericordia de Dios es tan grande em infinita, al final el infierno estará vacío. Pues no, no puede ocurrir, porque al mismo tiempo que la misericordia divina es infinita y solo para el que se arrepiente, también la justicia divina es grande e infinita.

EL CASTIGO DE DIOS PARA SUS HIJOS

Dios Corrige a Sus Hijos por Medio del Castigo

El castigo no es lo mismo que el juicio de Dios. El objetivo del juicio es hacer que una persona sufra por haber actuado mal; mientras que el objetivo del castigo es ayudar a alguien a ser una persona mejor.

Hay otra diferencia. El juicio no involucra amor, mientras que el castigo, sí. Un padre muestra su amor por su hijo castigándolo. La Biblia dice:

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige (Proverbios 13:24).

Lo que Significa el Castigo de Dios

Cuando Dios tiene que castigarnos, podemos sentir lástima por nosotros mismos y preguntar, “¿Por qué me está pasando esto a mí?” Podemos mirar a nuestro alrededor y ver a otros que han hecho lo mismo que nosotros, y sin embargo no están atravesando por los mismos problemas que sufrimos nosotros. Nos preguntamos ¿por qué? Podemos pensar incluso que Dios no nos ama o que está enojado con nosotros. Pero éstas son conclusiones equivocadas. Veamos ahora el verdadero significado del castigo.

• El castigo es prueba de que somos hijos de Dios.

Lo primero que debemos ver acerca del castigo es que es prueba de que somos hijos de Dios. Dios no disciplina a los inconversos. Él corrige sólo a sus propios hijos. Cinco niños jugaban en un jardín. Estaban cubiertos de barro. De pronto salió una madre y dió unas palmadas fuertes a tres de ellos, prohibiéndoles seguir jugando allí. Uno de sus chicos se quejó: “¿Por qué no les pegaste a los otros también?” “Porque ellos no son hijos míos”, replicó la mamá.

¿Te preguntas por qué la gente inconversa hace mal y aparentemente se la pasa muy bien, en cambio cuando un hijo de Dios hace lo mismo, recibe una corrección? La razón es simplemente ésta: Los inconversos no son hijos de Dios. Dios sólo disciplina a Sus propios hijos. Los inconversos serán castigados por sus pecados en la vida venidera, pero Dios corrige a Sus hijos en esta vida. Si Dios te corrige, eso prueba simplemente que tú eres Su hijo. La Biblia dice:

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos (Hebreos 12:7–8).

• El castigo es prueba de que Dios nos ama.

La segunda cosa que debemos ver acerca de la corrección es que es prueba de que Dios nos ama. Dios no nos corrige porque no nos quiere o porque está enojado con nosotros. Nos corrige porque nos ama. La Biblia dice:

Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo (Hebreos 12:6).

Cuando nos demos cuenta de que las pruebas y los problemas vienen de nuestro Padre Celestial, y vienen porque Él nos ama, toda nuestra actitud hacia ellas cambia. El salmista dijo: Bienaventurado [feliz] el hombre a quien tú, JAH, corriges, Y en tu ley lo instruyes (Salmo 94:12).

¿Cómo Debemos Recibir la Corrección de Dios?

Dios nos dice en Su Palabra cómo debemos recibir Su corrección.

La Biblia dice:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él (Hebreos 12:5). En este versículo Dios nos dice que hay dos reacciones que debemos tener cuando Él nos disciplina. No debemos menospreciar la corrección del Señor.

El uso de la palabra “menospreciar” en este versículo, significa no darle la debida importancia. La Biblia nos amonesta a que no recibamos a la ligera la corrección del Señor. Si Dios nos corrige, debemos tomarlo seriamente, buscando aprender la lección que Él desea enseñarnos.

Desgraciadamente, muchos cristianos pasan años sin aprender lo que Dios quiere enseñarles. ¿Por qué? Porque o no se dan cuenta de que Dios los está corrigiendo o no lo toman en serio.

LA PRIMERA MUJER

En Génesis 3:20 leemos, "Y llamo Adán el nombre de su mujer Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes."

En otras palabras, toda la gente, excluyendo a Adán son descendientes de Eva _ ella fue la primera mujer.

Eva fue formada del costado de Adán (Génesis 3:21-24) _ este fue un evento único. En el Nuevo Testamento, Jesús (Mateo 19:4-6) y Pablo (Efesios 5:31) usan este evento histórico y único como la fundación para el matrimonio de un hombre y una mujer.

También, en Génesis 2:20, se nos dice que cuando Adán vio a los animales, no pudo encontrar una compañera _ no había una de su clase.

Todo esto hace obvio que sólo hubo UNA mujer, la esposa de Adán, desde el principio. No pudo haber existido una "raza" de mujeres.

Así que, si los Cristianos no pueden defender que todo ser humano (incluyendo la esposa de Caín) pueden trazar sus antepasados finalmente a Adán y Eva, ¿entonces cómo pueden comprender y explicar el Evangelio? ¿Cómo pueden justificar el enviar misioneros a cada tribu y a cada nación? Por lo tanto, uno necesita poder contestar la pregunta concerniente a la esposa de Caín para aclarar que los Cristianos pueden defender el Evangelio y todo lo que este enseña.

LA ESPOSA DE CAÍN

¿Quién fue Caín?

Caín fue el primer hijo de Adán y Eva anotado en la Escritura (Génesis 4:1). El y sus hermanos, Abel (Génesis 4:2) y Set (Génesis 4:25) fueron parte de la PRIMER generación de hijos que nacieron en esta Tierra. Aunque estos tres varones son especificamente mencionados, Adán y Eva tuvieron otros hijos.

Hermanos y Hermanas de Caín

En Génesis 5:4 leemos una declaración que suma la vida de Adán y Eva _ "Y fueron los dias de Adán despues que engendró a Set ochocientos años; y engendró hijos e hijas."

Durante sus vidas, Adán y Eva tuvieron un numero de hijos varones y hembras. Efectivamente, el historiador Judío Josephus escribió que, "El número de los hijos de Adán, como dice la vieja tradición, fueron treinta y tres hijos y veinte y tres hijas."8

La Escritura no dice cuantos hijos le nacieron a Adán y Eva, más considerando sus largas vidas (Adán vivio 930 años _ Génesis 5:5), ¡sería lógico sugerir que fueron muchos! Recuerda, se les mandó, "Fructificad y multiplicáos." (Génesis 1:28)

La Esposa

Si ahora obramos totalmente de la Escritura, sin ningún prejuicio personal u otras ideas extra-Bíblicas, entonces regresando al principio, cuando sólo existía la primer generación, hermanos hubieron que casarse con hermanas, de no ser así, ¡no pudo haber mas generaciones! No se nos dice cuando Caín se casó o muchos de los detalles de otros casamientos e hijos, más podemos decir con seguridad que la esposa de Caín probablemente fue su hermana o algún pariente cercano.

OBJECIONES:

Leyes de Dios

Mucha gente inmediatamente rechaza la conclusión de que los hijos e hijas de Adán y Eva se casaron los unos con los otros apelando a la ley contra casamientos de hermanos con hermanas. Algunos dicen que no te puedes casar con parientes. ¡Actualmente, si no te casas con un pariente, no te casas con un ser humano! Una esposa está enparentada a su esposo antes de casarse porque TODA la gente es descendiente de Adán y Eva - todos son de una sangre. Esta ley que prohibe que parientes cercanos se casenno fue dada hasta el tiempo de Moisés (Levítico 18-20). Con tal de que el matrimonio fuera un hombre para una mujer por vida (basado en Génesis 1 y 2), no hubo desobedencia a la ley de Dios originalmente (antes del tiempo de Moisés) cuando parientes cercanos (aun hermanos y hermanas) se casaban el uno con otro.

Recuerda que Abrahán estaba casado con su media hermana (Génesis 20:12)9. La ley de dios prohibía tales matrimonios10, más eso fue unos cuatrocientos años despues en el tiempo de Moisés.

Deformidades Biológicas

Hoy, hermanos y hermanas (y medios hermanos y hermanas etc.) no son permitidos actualmente por ley el casarse y tener hijos.

Ahora es cierto que hijos producidos en una unión entre hermano y hermana tienen un mayor riesgo de ser deformes. A propósito, entre más cerca esté el parentesco de la pareja, es más probable que cualquier hijo será deforme. Es muy fácil para que el laico comprenda esto sin entrar en detalles técnicos. Cada persona hereda un conjunto de genes de su madre y su padre. Desafortunadamente, los genes hoy en día contienen muchos errores (por el pecado y la maldición), y estos errores resultan en varias maneras. Por ejemplo, alguna gente dejan que su pelo cresca y les cubra las orejas para cubrir el hecho de que una oreja está más baja que la otra _ o quizás la nariz de alguien no está exactamente centrada en su cara _ quizás la quijada de alguien está un poco fuera de forma _ y así va. ¡Vamos a sincerarnos, la razón principal que nos llamamos normal los unos a otros es por nuestro acuerdo común de hacerlo!

Cuan más cerca sea la parentela entre dos personas, lo más probable es que tengan errores en sus genes, heredado de los mismos padres. Por lo tanto, es posible que hermano y hermana tengan errores parecidos en su materia genética. Si hubiera una unión entre ambos que produciere descendencia, los hijos heredarían un conjunto de genes de cada uno de los padres. Porque los genes probablemente contienen errores parecidos, los errores se juntan en pares y resulta en deformidades en los hijos.

A la inversa, lo más retirado que sean los padres en parentela el uno al otro, lo más probable es que tengan diferentes errores en sus genes. Los hijos, heredando un conjunto de genes de cada padre, son más probables a resultar con algunos de los pares de genes que contienen sólamente un gene malo en cada par. El gene bueno tiende a pasar por encima el malo para que una deformidad (una seria) no ocurra. Por ejemplo, en vez de tener orejas totalmente deformes,

¡una persona puede tener orejas torcidas sólamente! (Generalmente, la raza humana está degenerando lentamente, al acumularse los errores generación tras generación.) No obstante, este hecho de vida al presente no se aplicaba a Adán y Eva. Cuando las primeras dos personas fueron creadas, ellas fueron perfectas. Todo lo que Dios creo fue "muy bueno"(Génesis 1:31). Eso significa que sus genes fueron perfectos ¡sin errores! Mas cuando el pecado entró al mundo (por causa de Adán _ Génesis 3:6), Dios maldijo al mundo para que la Creación perfecta diera principio a la degeneración, eso es, sufrir muerte y decadencia (Romanos 8:22).

Sobre un periodo largo de tiempo, está degeneración hubiera resultado en toda clase de errores ocurriendo en la materia genética de cosas vivientes. Pero Caín estuvo en la primera generación de descendencia que nació. El (como al igual que sus hermanos y hermanas) hubiera recibido virtualmente ningún gene imperfecto de Adán y Eva, ya que los efectos del pecado y la Maldición hubieran sido mínimos para empezar. En esa situación, hermano y hermana se podían casar (con tal que fuera un hombre para una mujer _ cual es lo que el matrimonio significa [Mateo 19:4-6]) sin ninguna posibilidad de producir descendencia deforme.

Para el tiempo de Moisés (como 2,500 años después), errores degenerativos se hubieran acumulado a tal punto en la raza humana que hubiera sido necesario que Dios presentara las leyes prohibiendo matrimonios entre hermano y hermana (y parentela cercana) (Levítico 18-20)11. (También, había una abundancia de gente para entonces, y no había razón para que parentela cercana se tuvieran que casar.)

Entre todo parece haber tres razones estrechamente relacionadas para la presentación de leyes prohibiendo matrimonios entre consaguineos:

1. Como ya discutimos anteriormente, había la necesidad de protejer en contra de la posibilidad que aumentaba de producir descendencia deforme.

2. Las leyes de Dios eran instrumental en mantener la nación Judía fuerte, saludable, y dentro de los propósitos de Dios.

3. Estas leyes eran un medio de protejer al individuo, la estructura de la familia, y la sociedad en general. El daño psicológico causado por relaciones incestuosas no debería ser minimizado. Caín y la Tierra de Nod

Algunos afirman que el pasaje en Génesis 4:16-17 significa que Caín fue a la tierra de Nod y encontro una esposa. Así que concluyen que tuvo que haber otra raza de gente en la Tierra, quienes no eran descendientes de Adán, quien engendró a la esposa de Caín.

Salió, pues, Caín delante de Jehová, y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.

De lo que se declara aquí, está claro que TODO ser humano, incluyendo la esposa de Caín, son descendientes de Adán. Sin embargo, este pasaje NO dice que Caín fue a la tierra de Nod y encontró una esposa. John Calvin en un comentario de estos versículos declara: "Del contexto podemos tener entendido que Caín, antes que matara a su hermano, se había casado con su esposa; de lo contrario, Moisés hubiera relatado algo al respecto de su matrimonio;"12 Caín se caso ANTES de que fuera a la tierra de Nod. Él no encontro una esposa allí, pero "conoció" (tuvo relaciones sexuales con) su esposa.13

¿A Quién Le Temía Caín?

(Génesis 4:14)

Algunos afirman que tuvo que haber grandes cantidades de gente en la Tierra además de los descendientes de Adán y Eva, de otra manera Caín no hubiera temido que la gente quisiera matarlo por causa de haber matado a Abel.

¡Primeramente, una razón por la cual alguien quisiera lastimar a Caín porque mató a Abel sería porque eran parientes cercanos de Abel!

En segundo lugar, Caín y Abel nacieron algún tiempo antes del evento de la muerte de Abel. Génesis 4:3 afirma: Y en el proceso de tiempo, sucedió que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda ante el SEÑOR. Note la frase "en el proceso de tiempo." Sabemos que Set nació cuando Adán teniá 130 años de edad (Génesis 5:4), y Eva lo vio como un "reemplazo" por Abel (Génesis 5:25). Por lo tanto, el período de tiempo del nacimiento de Caín a la muerte de Abel pudo haber sido 100 años o más _ alocando suficiente tiempo para que otros hijos de Adán y Eva se casaran y tuvieran hijos. Para cuando Abel fue asesinado, pudo haber un número considerable de descendientes de Adán y Eva envolviendo varias generaciones.

Tema 16

1 Tim 6:10

I. 6:10 Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.

A. No se puede nombrar pecado alguno que no se haya cometido para ganar dinero (asesinatos, prostitución, fraudes de toda clase, divorcios, casamientos por dinero, etc.).

B. El amor al dinero es una sed insaciable. Ecles. 5:10, “El que ama el dinero, no se saciará de dinero”. Jesús habla (Mat. 13:22) del “engaño de las riquezas”.

C. El hombre cree que hay mucho poder en el dinero, y hablando humanamente es cierto (Ecles. 10:19, “el dinero sirve para todo”), pero hay muchas cosas que no se pueden comprar con dinero: el amor, la paz, la tranquilidad, el contentamiento. Muchos ricos son muy tristes, y aun cometen suicidio.

D. El cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe (Mat. 13:23). Los que predican son tentados a no predicar en contra del error o el pecado, o no practicar la disciplina, por temor de perder su salario y otros favores de los hermanos. O tienen temor de predicar sobre ciertos temas en una serie de servicios por temor de que no le vuelvan a invitar.

C. Y fueron traspasados de muchos dolores. – “Como un hombre se traspasa con su lanza, con muchos tormentos. Entre estos tormentos están la inquietud, el aburrimiento, la falta de satisfacción, la tristeza, la envidia. En el bolsillo de un rico que acababa de suicidarse se encontró la suma de US$ 30.000 y una carta que decía en parte: ‘He descubierto durante mi vida que los montones de dinero no dan la felicidad. Me quito la vida porque ya no puedo soportar más la soledad y el aburrimiento. Cuando era un obrero corriente en Nueva York, yo era feliz. Ahora que poseo millones me siento infinitamente triste y prefiero la muerte’ (Citado por W. A. Maier, For Better Not For Worse, Para mejor, no para peor,

p. 223).” (GH).

D. Sal. 16:4, “Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios” (Col. 3:5). El dinero es un buen siervo, pero como maestro es un monstruo. Lk. 12:21-; 16:14; Heb. 13:5.

II. 6:17, “A los ricos de este siglo (en este mundo) manda --

A. Esto indica que había ricos en la iglesia, aunque probablemente la mayoría de los hermanos no lo eran (1 Cor.1:26).

¿Quiénes son los hermanos ricos? Todo depende del punto de vista.

B. Los que tienen más de lo básico (“el sustento y abrigo”) son ricos. Muchos hermanos dicen “pero no soy rico” cuando en realidad son muy ricos. Muchos hermanos que gozan de lo necesario (“el sustento y abrigo”) ven a sus hermanos en otros países y dicen que “son ricos”. Para los que ganan $50 por mes son muy ricos los que ganan $100. Los que ganan $100 por mes son muy ricos los que ganan $200. Para los que ganan $200 son muy ricos los que ganan $400, etc.

C. En realidad hay muchísimos hermanos ricos en el mundo, y deben tomar muy en serio la enseñanza de Cristo y los apóstoles sobre este tema.

D. Leemos la historia del joven rico de Mat. 19:25 que salió triste porque tenía muchas posesiones, pero hay muchos hermanos que tienen muchas posesiones. Todos debemos examinar nuestro corazón y reconocer que estamos en el mismo peligro.

III. Manda que no sean altivos (altaneros, LBLA), v. 17.

A. No ensoberbecerse por causa de tener “más y mejor”. Al ganar un poco más muchos se ensoberbecen. Se sienten orgullosos (“somos más importantes”) porque tienen “más y mejor” ropa y joyería, zapatos y botas. Tienen mejor casa, mejores muebles, mejor auto. Tienen más dinero para los niños. Ya pueden viajar. Tienen dinero para vacaciones.

B. Desprecian a los que no tienen. Sant. 2:3. Pero en un momento de tiempo todo puede cambiar. Un accidente nos puede dejar incapacitado, un incendio puede llevar la casa y todas las pertenencias, la pérdida del empleo, o alguna enfermedad nos puede dejar muy pobres y adeudados.

C. Pero el tener más no nos hace mejores, superiores, o más sabios. Al recibir más uno debe humillarse con gratitud a Dios quien le ha dado lo que tiene, y estar dispuesto a servirle “más y mejor”. Al recibir más, aumentan también las responsabilidades.

D. También debe recordar que es de muy poca duración la prosperidad material. Muy pronto todo será dejado a otros (v. 7).

IV. Ni pongan la esperanza en las riquezas, v. 17 .

A. Luc. 12:19, “y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. No depende de nadie, ni del hombre, ni mucho menos de Dios.

B. No pongamos la esperanza en lo que el dinero y las posesiones materiales puedan hacer por nosotros. El dinero sí logra mucho, pero está muy limitado, pues hay muchas cosas que el dinero no puede comprar (la salvación, la paz, la conciencia limpia, etc.).

C. Deut. 6:10-12, “Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, 11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, 12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”.

D. Dios prospera a sus hijos y en lugar de estar agradecidos y servirle mejor, se olvidan de El y comienzan a confiar en cosas materiales.

E. Las cuales son inciertas. Prov. 23:5, “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo”. Tenemos dinero ahora, pero “no sabéis lo que será mañana” (Sant. 4:14).

F. Job 31:24, “Si puse en el oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú; 25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, Y de que mi mano hallase mucho … 28 Esto también sería maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano”.

F. Mar. 10:23, “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24 Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. La expresión “a los que confían en las riquezas” no aparece en La Biblia de las Américas y otras versiones; probablemente es una adición para tratar de explicar este texto. La verdad, sin embargo, es muy clara; es decir, entre más posesiones el hombre tenga, ¡más difícil le será salvar su alma! Es muy difícil que los que tengan posesiones no confíen en ellas. V. Sino en el Dios vivo (4:10; 5:5) , que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

A. Como dijo el padre al hijo mayor que se quejaba cuando el hijo pródigo volvió, “todas mis cosas son tuyas” (Luc. 15:31). 1 Cor. 3:21, “Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: 22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, 23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”. Cuando Dios creó al hombre, ya había creado los cielos y la tierra y todo lo que contienen para el beneficio del hombre. Léase Gén. 1:28-30. Por lo tanto, no debemos confiar en las cosas materiales creadas y regaladas por Dios, sino en Dios mismo, el Creador, nuestro Bienhechor.

B. La ayuda de Dios no es como la de las riquezas materiales. El es confiable, y hace lo que las riquezas no pueden hacer. Siempre suple lo que necesitamos. Nunca cambia. No nos desampara. La ayuda de Dios no es afectada por el incendio, el accidente, la pérdida del empleo (o negocio). No falla la ayuda de El cuando muere uno de nuestros seres queridos. No nos deja durante la tormenta que nos amenece.

C. Dios mismo nos prospera. Dios mismo nos hace ricos. Deut. 8:18, “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas”. El nos ama y quiere bendecirnos. El es dueño de todo y El tiene el poder para hacernos ricos. Quiere que disfrutemos de estas bendiciones, pero su gran bondad hacia nosotros debe hacernos poner toda la confianza en El y no en las posesiones que El nos da.

D. Dios es eterno, pero las posesiones que El nos da son pasajeras, y de muy poca duración.

LOS CELOS

Los celosos son personas inseguras y normalmente encubren un deseo, el de ser infiel, y por eso creen que sus parejas lo son. «Por mucho que se les explique que uno no es infiel, no entran en razón. Es una idea que se les ha metido en la cabeza y, aunque resulte absurda, no es fácil demostrarles lo contrario», explica Susana Lorente.

No son pocos los casos en los que, generalmente las mujeres, se ven acosadas por innumerables preguntas «absurdas» que deben responder a sus parejas, dar explicaciones de lo que hacen, con quién hablan, sometidas a ser perseguidas para tranquilidad de su pareja e, incluso, que han tenido que cambiar de trabajo ante la presión recibida por una falsa idea de que tenían un amante en la oficina.

Responder a demandas irracionales Según Mila Cahue, psicóloga del área de Pareja del Centro de Psicología Álava Reyes, los celos patológicos (distintos de los celos sanos, que incluso le dan un puntito de interés a la relación) son devastadores para la pareja. «Cualquier pareja que se forme se cimenta en el sentimiento de confianza recíproca. Los celos, que no tienen nada que ver con el amor (a pesar de la literatura que suele ponerlo como el "summum" del afecto) significan precisamente lo contrario. Es una desconfianza en la otra persona: con quién va, qué hace, incluso qué piensa. Estos pensamientos y sentimientos se traducen en conductas que "exigen" del otro las demandas, la mayoría de las veces, irracionales que se le están pidiendo».

«Los celos no tienen nada que ver con el amor, significan lo contrario»

1.Explica que cuando los celos patológicos aparecen en la relación para quedarse, lo más probable es que el miembro de la pareja que se intenta dominar desaparezca. «La falta de confianza mina la autoestima, es fuente de frustración continua y, literalmente, se convierte en un "sinvivir". Las explicaciones que no se daban a los padres las exigen las parejas y, lejos de producirse una relación entre iguales, quien sufre de celos patológicos intenta controlar cada uno y todos los aspectos de la vida de su pareja, convirtiéndola en una auténtica celda de tortura. Algo más parecido al horror que al amor».

2. Los celos pueden llegar a ser paranoicos, delirantes, lo que se considera una patología mental grave. Se da en quellos casos en que laspreguntas se producen en una cascada incesantes y finalmente se acompañan de palizas, maltrato e, incluso, asesinato. Se da, sobre todo, en los casos en los que el sujeto considera que otra persona es de su propiedad y es más común que los padezcan los hombres que las mujeres. «Este tipo de comportamiento tiene una explicación desde el punto de vista del psicoanálisis y es que detrás de estos celos hay escondido un deseo homosexual. Se trata de un proceso inconsciente, que el sujeto no admite, pero está ahí», señala Lorente.

Dónde está el límite

Una persona debe aguantar los celos «hasta el momento en que deja de hacer algo habitual en su vida por evitar que su pareja se enfade —explica Teresa Rosillo, psicóloga y socia de Pericial Psicológica—. Al principio puede hasta resultar gracioso, incluso una prueba de amor, el dejar de ir a un sitio, no hablar con alguien o dejar de ponerse una determinada prenda de vestir… pero es solo el comienzo. La situación puede ir a más y que el celosos termine poniendo más límites y opinando sobre cualquier cosa: cómo se viste, se pinta, habla, gesticula, etc.

Cuando los celos sobrepasan el límite, se interponen de manera muy negativa en la pareja. Según Teresa Rosillo afectan en todos los sentidos porque la victima de una pareja celosa sentirá que está haciendo algo mal, y si quiere seguir teniendo libertad acabará mintiendo, y si no se sentirá controlada y con poca libertad. «En la pareja aparecerán disputas por cualquier motivo y un empobrecimiento de las relaciones sociales puesto que cualquier gesto, movimiento, mirada o conversación puede ser motivo de enfado para el celoso. Los celosos acaban controlando a la pareja y apartándola de familiares y amigos», apunta Rosillo. Para Mila Cahue, siempre resulta difícil determinar dónde se pone el «nivel» que asegurar: «a partir de aquí, se trata de abuso psicológico». En su opinión, depende mucho de la capacidad de aguante de cada persona, de lo que se busca en la relación, de la capacidad para salirse de una relación tóxica o incluso para vivir solos.

«En general, como con cualquier otra situación en la que intervienen personas, el límite ha de ponerse cuando se percibe un daño moral, psicológico y, a veces, físico —puntualiza—. Nada en una relación afectiva justifica el daño que se causa al otro, pues esto es lo antagónico al amor. Cuando comienzan las culpabilidades, los reproches, el control de la vida, la confiscación de teléfonos, llamadas o correo; los insultos y las acusaciones basadas en la imaginación de quien las pronuncia, en vez de en evidencias reales, es el momento de hablar claramente con la pareja y, en la mayoría de los casos, dar por terminada la relación. Los celos patológicos tienen una curación larga y difícil, pues hay que cambiar toda una forma de percibir la realidad y de sentir sobre uno mismo y los demás, que no todos están dispuestos a afrontar».

LA UTOPÍA DE LA FAMILIA HUMANA EN LA TRADICIÓN BÍBLICA

La lectura global de la Biblia cristiana, desde el Génesis hasta el Apocalipsis de Juan, depara una gran sorpresa. La historia que comienza en este mundo termina en un mundo completamente distinto, en unos cielos nuevos y una tierra nueva, en una Jerusalén que baja del cielo. Y la humanidad que aparecía germinalmente unida en la figura de sus progenitores termina dividida entre los adoradores de la Bestia y sus víctimas. ¿Qué ha ocurrido en medio? ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Esbozar en pocas páginas este drama se presta a simplificaciones inadmisibles. Pero podemos distinguir las siguientes etapas.

1. El proyecto inicial de Dios

La Biblia no conoce la palabra “utopía”, que es de origen griego y fraguada en su sentido habitual por Tomás Moro, a comienzos del siglo XVI. Pero si quisiéramos buscar el equivalente a todo lo positivo que encierra el término podríamos hablar del proyecto inicial de Dios, tal como se indica en la primera página del Génesis. Después de contar la creación del universo y de los seres inanimados y animados, se llega al momento culminante: la aparición del ser humano. El autor divide su relato en cuatro breves actos.

El primero presenta la decisión de Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los reptiles”. El segundo cuenta la realización del proyecto: “Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creó, varón y hembra los creó”. El tercero, la bendición y misión: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra”. El cuarto, inesperadamente, habla del alimento de hombres y animales (Gn 1,26-30).

Limitándonos a lo esencial para nuestro tema, lo primero que atrae la atención es que el ser humano es creado a imagen de Dios. Esta expresión se ha prestado a distintas interpretaciones, pero lo esencial sería que Dios crea algo en relación con él, con quien puede dialogar y relacionarse. En cualquier hipótesis, tanto el varón como la mujer reflejan la imagen de Dios. La teología posterior, influida por el relato de Gn 2, hablará de la superioridad del varón sobre la mujer. Sin embargo, en Gn 1 la perspectiva es distinta: varón y mujer son creados en el mismo momento, iguales en dignidad. Por encima de todas las diferencias fisiológicas y psicológicas, varón y hembra son radicalmente iguales en lo esencial: los dos reflejan la imagen de Dios.

El segundo dato importante se encuentra en la bendición: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar...” (v.28). La humanidad recibe la doble misión de someter la tierra y dominar los animales. Para comprender rectamente las palabras de Dios conviene tener en cuenta que la visión de la Biblia es mucho más profana que la de las culturas circundantes. Otros pueblos pensaban que los dioses habían bajado a la tierra para construir la primera ciudad, instituir la monarquía, enseñar a los hombres la agricultura, la música o la guerra. En la Biblia no encontramos nada de esto. Es el hombre quien debe mejorar y hacer progresar la tierra. Pero este dominio sobre el mundo y los animales no convierte al ser humano en un déspota. El Génesis supone lo contrario cuando habla del alimento de la humanidad. Existe una dife-rencia entre los relatos egipcios y los mesopotámicos en este aspecto. Mientras los primeros conceden al hombre la posibilidad de alimentarse de vegetales y animales, los segundos sólo admiten la posibilidad originaria de una dieta vegetal. Este dato se encuen¬tra difundido también en otras culturas (lo encontramos en Platón y Ovidio) y demuestra la extensión de una mentalidad vinculada a la idea del “paraíso”, cuando existían buenas relaciones entre hombres y anima¬les; a esa mentalidad le choca que se mate a un ser vivo para alimentar¬se de él.

En resumen, el proyecto inicial de Dios supone una humanidad en relación con Él, de igualdad absoluta entre sus miembros, con un proyecto común de dominar el mundo y en relación paradisíaca con los otros habitantes del planeta.

2. La ruptura del proyecto

Por desgracia, este proyecto se va a romper pronto con tres graves fracturas: la relación con Dios, la relación entre los esposos, la relación entre los hermanos. La primera ruptura, la más conocida y comentada, se da entre la primera pareja y Dios. Con ello no pierden la imagen y semejanza divinas, pueden seguir dialogando con Dios, pero algo ha cambiado profundamente. Igual de clara y trágica es la ruptura que se produce entre Adán y Eva. Después del pecado original, Dios interroga a los culpables. Comienza por Adán, y éste se excusa cargando la responsabilidad sobre Eva y sobre el mismo Dios: “La mujer que me diste por compañera me alargó el fruto y comí” (Gn 3,12). Eva ya no es para Adán “hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2,23). Ahora la ve como algo distinto de él, que Dios ha puesto en su camino, para desgracia suya.

La tercera ruptura se produce entre los hermanos: Caín y Abel, lo que algunos teólogos han llamado el segundo pecado original. Igual que Adán se desentiende de Eva y la acusa, Caín se desentiende a Abel (“¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?”) y lo mata.

3. La revisión del proyecto

Aunque no lo cuenta, el Génesis da por supuesto que las rupturas iniciales con Dios y entre los seres humanos debieron de repetirse, porque poco más tarde constata que “en la tierra crecía la maldad del hombre y toda su actitud era siempre perversa” (6,5). Esto llevará al diluvio. “Se arrepintió el Señor de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón” (6,6). Imposible expresar de forma más dura y concisa la sensación de fracaso de Dios con su propio proyecto.

Sin embargo, a pesar de estas palabras, el proyecto inicial emergerá del diluvio como el arca. Así lo expresa la bendición de Dios a Noé y sus hijos: “Creced, multiplicaos y llenad la tierra” (Gn 9,1). Pero el proyecto postdiluviano, tan parecido al primero, ofrece una gran novedad. Mientras la alimentación de los primeros hombres y animales era vegetariana, ahora “se permite” una dieta carnívora (9,3). Esto sugiere, a nivel simbólico, que la nueva humanidad es de menos calidad que al anterior. Y el deterioro se confirma al contar Dios con la posibilidad de que cualquier hombre se convierta en un nuevo Caín y derrame la sangre de su hermano (9,6).

4. La nueva ruptura

Este proyecto menos ambicioso también fracasará. La ruptura, esta vez, se produce entre los pueblos. Gn 9,18-27 podría entenderse también en clave familiar, como ruptura entre padres e hijos (Noé y Cam). Sin embargo, la cuestión es más compleja. Aunque Cam es quien desprecia a su padre al ver su desnudez, la maldición no recae sobre él sino sobre uno de sus descendientes, Canaán. El pasaje no se mueve en categorías familiares sino étnicas. Los maldecidos son los cananeos, mientras la bendición recae sobre los descendientes de Sem y de Jafet. La humanidad queda nuevamente dividida, ahora de forma más trágica y radical.

5. El proyecto humano

La lectura global nos depara una nueva sorpresa. Al llegar al capítulo 11 del Génesis, la humanidad no es consciente de su cuádruple ruptura. El hecho de hablar una sola lengua y hallarse en un mismo lugar le hace olvidar su triste pasado y de encarar con enorme optimismo su futuro. En todo caso, se podría decir que la única ruptura que late en el subconsciente colectivo es la primera, la de la relación con Dios. En sus palabras nunca lo mencionan. Más aún, frente al proyecto divino de “llenar la tierra” y someterla en nombre de Dios, los supervivientes del diluvio se forjan un nuevo proyecto: “Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos y para no dispersarnos por la superficie de la tierra”. Es frecuente ver aquí un nuevo pecado de orgullo, no ya de la primera pareja, que pretende “ser como dioses”, sino de toda la humanidad, que intenta escalar el cielo. Dios, que ve “amenazada” su soberanía, decide confundir las lenguas para que tengan que dispersarse. Con esto, el primer y único proyecto solidario de la humanidad se ve abocado al fracaso.

6. El nuevo proyecto de Dios

En cambio, Dios no ceja e idea un nuevo proyecto. La vocación de Abraham será una forma de bendecir, a través de él, a todas las familias de la tierra. Esta vez el proyecto se acomoda a la realidad, con la lentitud a veces desesperante de la historia y exigiendo una continua colaboración del hombre. En el fondo, el nuevo proyecto consiste en realizar en este mundo, en la medida de lo posible, los ideales del mundo mítico de los inicios, reparando las cuatro rupturas que se produjeron.

La primera ruptura se produjo entre Dios y el hombre por falta de obediencia. Abrahán obedece aunque la orden inicial, “sal de tu tierra y de tu casa paterna hacia la tierra que yo te mostraré”, es dura y exigente. Pero Abrahán, a diferencia de Adán, obedece al plan de Dios, y así comienza la historia de la salvación.

La ruptura se había manifestado también a nivel interhumano: relaciones familiares (entre los esposos y entre los hermanos) y grupales (entre los pueblos).

A nivel familiar, el libro del Génesis es un magnífico programa de restauración de las relaciones perdidas. La tensión surgida entre Adán y Eva queda superada en las relaciones entre Abrahán y Sara, Jacob y sus dos mujeres (Raquel y Lía).

Más atención que a las relaciones entre esposos conceden los autores bíblicos a las relaciones fraternas: Isamael e Isaac Jacob y Esaú. El segundo caso es especialmente significativo. Caín no tenía motivos para matar a Abel. Humanamente hablando, y puestos en la mentalidad de la época, Esaú tiene motivos para matar a Jacob. Sin embargo, no lo hace. Algo superior, misterioso, que el autor del relato no explica, le mueve a perdonar. Junto al misterio de la venganza surge en la historia ese otro misterio del perdón. Y este misterio, tan esencial para la convivencia humana, vuelve a convertirse en tema capital en las tradiciones de José.

Pero a los autores del Génesis no les interesa sólo salvar las relaciones familiares, conceden también gran atención a las relaciones entre los pueblos. Las tradiciones sobre Abrahán y Lot pretenden ser modelo para las relaciones entre los pueblos descen¬dientes de ellos (amonitas, moabitas e israelitas). Algo parecido podemos decir de las tradiciones sobre Jacob y Labán, que equivalen a las posteriores entre israelitas y sirios. Incluso con otros pueblos con los que no existen vínculo de parentesco indica el Génesis que los problemas se deben resolver de buena manera, acudiendo al diálogo: así ocurre en el caso de Egipto (Gn 12) y en diversas tradiciones sobre los contactos de los patriarcas con los Filisteos (Gn 20; 21,22-34). Incluso la perversa Sodoma (Gn 18,16-33) es digna de la preocupación y la defensa de Abrahán.

Lo que el Génesis presenta en bellos relatos adquiere matices muy distintos en legisladores, sacerdotes, profetas y sabios. Todos ellos, cada cual a su manera, se esfuerzan por instaurar ese proyecto de Dios para la humanidad. El legislador lo hará con palabras escasas y medidas. El profeta con palabra apasionada y dura. El sabio con moderación y una sombra de escepticismo. Todos ellos moviéndose en las coordenadas de lo real.

Pero hay momentos en que los autores abandonan el realismo y se dejan arrastrar por un entusiasmo utópico. Indicaré dos casos. El primero es muy conocido y está relacionado con el tema de la paz internacional. Es el famoso oráculo que encontramos duplicado en los libros de Isaías (2,1-4) y Miqueas (4,1-3). Sea de quien sea, es curioso que el texto ha quedado incluido entre las obras de profetas del siglo VIII a.C., el más convulso de la historia de Israel. Cuando los asirios renuevan su política imperialista y el mundo se ve sometido a la tragedia continua de la guerra, el texto expresa su certeza de que “al final de los tiempos”, los naciones confluirán hacia el monte del Señor para dejarse instruir por su ley y resolver sus conflictos pacíficamente: “De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra”.

El segundo se encuentra también en el libro de Isaías: “Aquel día Israel será mediador entre Egipto y Asiria, será una bendición en medio de la tierra; porque el Señor de los ejércitos lo bendice diciendo: «¡Bendito mi pueblo, Egipto, y la obra de mis manos, Asiria, y mi heredad, Israel!»” (Is 19,24-25). Este texto, bastante desconocido, es una de las cumbres de la Biblia hebrea. Su autor ha elegido los dos nombres claves en la historia de opresión y sufrimientos de Israel: Egipto, en los comienzos; y Asiria, la que puso fin al Reino Norte (Israel) y sometió a tributo al Reino Sur (Judá) durante más de un siglo (734-627 aproximadamente). Sin embargo, el texto que comentamos olvida odios pasados y motivos de rencores. Egipto y Asiria no se verán azotados por nuevas plagas o castigos. Quedan unidos a Israel por una bendición común y por unos títulos inesperados. Egipto no es ya “el horno de hierro” sino “mi pueblo”. Asira no es “el cubil de los leones” (título que el profeta Nahún aplica a su capital, Nínive), sino “la obra de mis manos”.

7. La desilusión con el proyecto antiguo y la formulación de uno nuevo: la apocalíptica.

Estas bellas esperanzas de unión y paz mundial chocaron una vez más con la triste experiencia. Las grandes potencias (Babilonia, Persia, Grecia, los Ptolomeos de Egipto y los Seleúcidas de Siria) siguieron imponiendo su dominio. La desilusión ante un mundo mejor fue cundiendo. Y la desesperanza adquirió categorías definitivas a mediados del siglo II a.C., durante la dura opresión de Antíoco IV Epífanes. Su reinado fue lo más contrario a una era de paz, unión y respeto.

Esta dura realidad será experimentada de forma especialmente trágica por los escritores apocalípticos. Para ellos, el mundo presente no tiene solución. Está bajo el control de poderes malignos. Por eso debe desaparecer, estallar en una conflagración cósmica en la que la luna se teñirá de sangre, el sol perderá su esplendor, las estrellas caerán del cielo, mientras la tierra se ve sacudida por terremotos y guerras.

Esta mentalidad apocalíptica, aunque sea pesimista ante nuestro mundo, es optimista en cuanto al resultado final. Será el triunfo del Reino de Dios. Pero la humanidad queda ya definitivamente dividida. “Muchos de los que duermen en el polvo despertarán, unos para vida eterna, otros para ignominia perpetua” (Dn 12,2).

8. La conciliación de lo antiguo y lo nuevo: Jesús

La ventaja de la concepción apocalíptica es su realismo. No se ilusiona con un mundo perfecto. Acepta la dura realidad. Su gran peligro es la pasividad. La inminencia del fin, la ruptura total con lo existente, no justifica un compromiso con nuestro mundo y nuestra historia. La única actitud lógica es sentarse a esperar la venida del Reinado de Dios. Como escribe Gehard von Rad: “No cabe duda de que el autor apocalíptico está del lado de aquellos que pasan el tiempo de la tribulación sufriendo más que luchando, y de este modo es fiel a su convicción fundamental: sólo sucede lo que debía suceder” (Teología del Antiguo Testamento II, 470).

En mi opinión (y subrayo “mi opinión”, porque el tema es muy complejo), una de las grandes aportaciones de Jesús es aceptar el realismo de la apocalíptica (que algunos juzgarían pesimismo), pero dándole fuerza creativa. Para Jesús, el mundo presente no ofrece maravillosas perspectivas. En ningún momento parece que pretenda transformar la realidad política, social y económica que le rodea. No se ilusiona pensando en un mundo sin espadas ni lanzas, no imagina una humanidad perfecta, unida, fraterna. Hay explotadores y explotados, marginadores y marginados, ricos y pobres, poderosos y débiles.

Los textos del Nuevo Testamento están imbuidos del convencimiento de un mundo dividido. La formulación más perfecta de una humanidad igual es la de Pablo a los Gálatas: “Yo no hay judío y griego, esclavo y libre, varón y mujer”. Las tres grandes barreras de la raza/religión (judío-griego), de la economía y los medios de producción (esclavo-libre) y del género (varón-mujer), desaparecen. Pero desaparecen gracias al bautismo, al quedar revestidos de Cristo. En lenguaje moderno, con la nueva visión del Concilio Vaticano II, se puede decir que todos los hombres de buena voluntad aspiran y realizan, en cierto modo, este ideal de igualdad. Pero no toda la humanidad, porque Caín y Abel siguen existiendo en el rico y Lázaro. Y hay personas y países empeñados en demostrar su superioridad de “judío”, de “libre” y de “varón”.

Sin embargo, este realismo no lleva a Jesús a refugiarse en un estéril romanticismo y en una espera pasiva del Reinado de Dios. Anuncia ese reinado con su palabra y lo anticipa con su acción. “Si expulso a los demonios con el espíritu de Dios, señal de que el Reino de Dios está aquí” (Mt 11,28). Aunque el mundo perfecto quede reservado al nuevo cielo y la nueva tierra, la Jerusalén celeste del Apocalipsis, en este mundo se puede y debe luchar por algo mejor, por una humanidad que refleje, aunque sea pálidamente, el esplendor del proyecto inicial de Dios.

La Templanza

Es estar bajo el control del Espíritu Santo. La templanza o dominio propio es la fuerza interior que controla nuestras pasiones y deseos. Debemos andar en el Espíritu. Si andamos en la carne, según nuestros deseos o pensamientos, lo que surgirá ante una tentación o dificultad o una agresión será nuestra naturaleza caída, nuestro yo.

Generalmente ofrece poca resistencia.

La templanza o el dominio propio nos dan el control para las decisiones. Debemos ejercer el dominio propio con la ayuda del Espíritu Santo. Algunos se preocupan por comer saludablemente para conservar la salud, y eso está muy bien, ya que somos templo del Espíritu Santo. Pero lea Proverbios 16:23-24 y Santiago 3:5-6. Dice la Palabra de Dios que la lengua es pequeña pero se jacta de grandes cosas y que contamina todo el cuerpo. Los médicos han comprobado que una persona por lo que habla o piensa puede influir sobre su organismo, porque va mandando órdenes a su sistema central nervioso. “Estoy cansado: no tengo fuerzas no puedo hacer nada” y el centro nervioso dice: “si es cierto”. Debemos volver a tomar la Palabra de Dios y usar su lenguaje que es creativo, edificante, y victorioso.

Necesitamos templanza y dominio propio en: La manera en que pensamos La manera en que comemos, hablamos, administramos el dinero, en el uso del tiempo. En nuestras actitudes. Levantarnos temprano para buscar a Dios.

Para vencer la lentitud y la pereza, para servir a Dios. En los deseos sexuales. En la manera de vestirnos. etc. Dios nos eligió y nos ha puesto para que llevemos fruto (Juan 15:16).

Él es la vid y nosotros los pámpanos, debemos permanecer en Él, porque separados nada podemos hacer. ¿Cómo permanecemos en su amor? Guardando los mandamientos y habrá gozo en nuestros corazones (Juan 15:10-11). Al obedecer permanecemos en su amor. Dios sabe que no somos perfectos, pero a pesar de todo nos ama y nos llama amigos.

Renovémonos en el espíritu en nuestra mente y vistámonos del nuevo hombre (Efesios 4:23- 24). ¿Cómo viene la renovación en mi vida? Romanos 12. Permite que Dios hable por tu boca, escuche por tus oídos, acaricie a través de tus manos. Entrégale a Dios tus pensamientos y cárgate con los de Él. Devuelve bien por mal. Ama a tus hermanos respetándolos y aceptándolos como son, no discutas, no seas sabio en tu propia opinión, “no seas vencido de lo malo sino vence con el bien el mal”. Debes estar dispuesto a andar “la segunda milla”. Ante una ofensa o provocación no podemos quedar pasivos, debemos canalizar nuestra reacción: “en vez de maldición, bendición”.

Los pensamientos que nos tientan son como dardos encendidos para la mente. Debemos apagarlos con el escudo de la fe. No es pecar si vienen los pensamientos, pero sí lo es si jugueteamos con ellos, si nos inclinamos o si somos atraídos por ellos y si permanecemos en ellos. El pensamiento es el padre de la acción (Santiago 1:13-15). José nunca pensó en que podía pecar con la esposa de Potifar, por eso pudo guardarse de la tentación. Llevando fruto

Confiese toda debilidad como pecado. Pídale a Dios que le quite él habito (1 Juan 5:14-15). Tenga una vida de obediencia (1 Juan 5:3). Permanezca en Cristo (Filipenses 2:13). Pidan ser llenos del Espíritu (Lucas 11:13).

Que la palabra more en abundancia en nuestros corazones.

Someternos y andar en el espíritu. Servir a Cristo (Romanos 6:11-13). “Porque todos ofendemos muchas veces, si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” (Santiago 3:2) ”Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos sin incertidumbre ni hipocresía y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”

(Santiago 3:17-18) Proverbios 16:23-24

23 El sabio de corazón controla su boca; con sus labios promueve el saber. 24 Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo.[a] Notas al pie: Proverbios 16:24 al cuerpo. Lit. a los huesos. Santiago 3:5-6 5 Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! 6

También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno,[a] prende a su vez fuego a todo el curso de la vida. Notas al pie: Santiago 3:6 el infierno. Lit. la Gehenna. Juan 15:16 16 No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Juan 15:10-11 10 Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Efesios 4:23-24 23 ser renovados en la actitud de su mente; 24 y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. Santiago 1:13-15 13 Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.14 Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen.15 Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. Romanos 12

Sacrificios vivos

1 Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual,[a] ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. 2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

3 Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.4 Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función,5 también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.6 Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe;[b] 7 si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; 8 si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría. El amor

9 El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien.10 Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.11 Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.12 Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.13 Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.14 Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan.15 Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran.16 Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes.[c] No se crean los únicos que saben.

17 No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.18 Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.19 No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré»,[d] dice el Señor.20 Antes bien, «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta.»[e]

21 No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien. 1 Juan 5:14-15

14 Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.15 Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido. 1 Juan 5:3

3 En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir, Filipenses 2:13

13 pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

Lucas 11:13

13 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan! Romanos 6:11-13

11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.12 Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos.13 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. 2 Timoteo 3:16: 16 Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia 2 Timoteo 1:7: 7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza. Santiago 1:5: 5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere, y le será dada. Filipenses 3:8: 8 Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo Juan 3:16: 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Lucas 8:35: 35 Y salieron á ver lo que había acontecido, y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús, y tuvieron miedo. Santiago 1:17: 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Gálatas 6:1: 6 HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre, considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado. 2 Corintios 4:4: 4 En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Hechos 22:1-30: 22 VARONES hermanos y padres, oid la razón que ahora os doy. 2 (Y como oyeron que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio.) Y dijo: 3 Yo de cierto soy Judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad á los pies de Gamaliel, enseñado conforme á la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy. 4 Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles hombres y mujeres: 5 Como también el príncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los ancianos, de los cuales también tomando letras á los hermanos, iba á Damasco para traer presos á Jerusalem aun á los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. 6 Mas aconteció que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como á medio día, de repente me rodeó mucha luz del cielo: 7 Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 8 Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, á quién tú persigues. 9 Y los que estaban conmigo vieron á la verdad la luz, y se espantaron, mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo. 10 Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve á Damasco, y allí te será dicho todo lo que te está señalado hacer. 11 Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine á Damasco. 12 Entonces un Ananías, varón pío conforme á la ley, que tenía buen testimonio de todos los Judíos que allí moraban, 13 Viniendo á mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella hora le miré. 14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses á aquel Justo, y oyeses la voz de su boca. 15 Porque has de ser testigo suyo á todos los hombres, de lo que has visto y oído. 16 Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. 17 Y me aconteció, vuelto á Jerusalem, que orando en el templo, fuí arrebatado fuera de mí. 18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prestamente fuera de Jerusalem, porque no recibirán tu testimonio de mí. 19 Y yo dije: Señor, ellos saben que yo encerraba en cárcel, y hería por las sinagogas á los que creían en ti, 20 Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo también estaba presente, y consentía á su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. 21 Y me dijo: Ve, porque yo te tengo que enviar lejos á los Gentiles. 22

Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra á un tal hombre, porque no conviene que viva. 23 Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas y echando polvo al aire, 24 Mandó el tribuno que le llevasen á la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. 25 Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar á un hombre Romano sin ser condenado? 26 Y como el centurión oyó esto, fué y dió aviso al tribuno, diciendo ¿Qué vas á hacer? porque este hombre es Romano. 27 Y viniendo el tribuno, le dijo: Dime, ¿eres tú Romano? Y él dijo: Sí. 28 Y respondió el tribuno: Yo con grande suma alcancé esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento. 29 Así que, luego se apartaron de él los que le habían de atormentar: y aun el tribuno también tuvo temor, entendido que era Romano, por haberle atado. 30 Y al día siguiente, queriendo saber de cierto la causa por qué era acusado de los Judíos, le soltó de las prisiones, y mandó venir á los príncipes de los sacerdotes, y á todo su concilio: y sacando á Pablo, le presentó delante de ellos. Mateo 6:32-33: 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Daniel 7:1-28: 7 EN el primer año de Belsasar rey de Babilonia, vió Daniel un sueño y visiones de su cabeza en su cama: luego escribió el sueño, y notó la suma de los negocios. 2 Habló Daniel y dijo: Veía yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en la gran mar. 3 Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían de la mar. 4 La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta tanto que sus alas fueron arrancadas, y fué quitada de la tierra, y púsose enhiesta sobre los pies á manera de hombre, y fuéle dado corazón de hombre. 5 Y he aquí otra segunda bestia, semejante á un oso, la cual se puso al un lado, y tenía en su boca tres costillas entre sus dientes, y fuéle dicho así: Levántate, traga carne mucha. 6 Después de esto yo miraba, y he aquí otra, semejante á un tigre, y tenía cuatro alas de ave en sus espaldas: tenía también esta bestia cuatro cabezas, y fuéle dada potestad. 7 Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible, y en grande manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro: devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies: y era muy diferente de todas las bestias que habían sido antes de ella, y tenía diez cuernos. 8 Estando yo contemplando

los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño subía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros, y he aquí, en este cuerno había ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas. 9 Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia, su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente. 10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron. 11 Yo entonces miraba á causa de la voz de

las grandes palabras que hablaba el cuerno, miraba hasta tanto que mataron la bestia, y su cuerpo fué deshecho, y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Habían también quitado á las otras bestias su señorío, y les había sido dada prolongación de vida hasta cierto tiempo. 13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él. 14 Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá. 15 Mi espíritu fué turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. 16 Lleguéme á uno de los que asistían, y preguntéle la verdad acerca de todo esto. Y hablóme, y declaróme la interpretación de las cosas. 17 Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son, que se levantarán en la tierra. 18 Después tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos. 19 Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que tan diferente era de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro, y sus uñas de metal, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies: 20 Asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había subido, de delante del cual habían caído tres: y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandezas, y su parecer mayor que el de sus compañeros. 21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, 22 Hasta tanto que vino el Anciano de grande edad, y se dió el juicio á los santos del Altísimo, y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino. 23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos, y á toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes, y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y á tres reyes derribará. 25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y á los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo. 26 Empero se sentará el juez, y quitaránle su señorío, para que sea destruído y arruinado hasta el extremo,

27 Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán. 28 Hasta aquí fué el fin de la plática. Yo Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos, y mi rostro se me mudó: mas guardé en mi corazón el negocio.

Daniel 5:1-31: 5 EL rey Belsasar hizo un gran banquete á mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. 2 Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalem, para que bebiesen con ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. 3 Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y bebieron con ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. 4 Bebieron vino, y alabaron á los dioses de oro y de plata, de metal, de hierro, de madera, y de piedra. 5 En aquella misma hora salieron unos dedos de mano de hombre, y escribían delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la palma de la mano que escribía. 6 Entonces el rey se demudó de su color, y sus pensamientos lo turbaron, y desatáronse las ceñiduras de sus lomos, y sus rodillas se batían la una con la otra. 7 El rey clamó en alta voz que hiciesen venir magos, Caldeos, y adivinos. Habló el rey, y dijo á los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su declaración, será vestido de púrpura, y tendrá collar de oro á su cuello, y en el reino se enseñoreará el tercero. 8 Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, y no pudieron leer la escritura, ni mostrar al rey su declaración. 9 Entonces el rey Belsasar fué muy turbado, y se le mudaron sus colores y alteráronse sus príncipes. 10 La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró á la sala del banquete. Y habló la reina, y dijo: Rey, para siempre vive, no te asombren tus pensamientos, ni tus colores se demuden: 11 En tu reino hay un varón, en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz é inteligencia y sabiduría, como ciencia de los dioses: al cual el rey Nabucodonosor, tu padre, el rey tu padre constituyó príncipe sobre todos los magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos: 12 Por cuanto fué hallado en él mayor espíritu, y ciencia, y entendimiento, interpretando sueños, y declarando preguntas, y deshaciendo dudas, es á saber, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese pues ahora á Daniel, y él mostrará la declaración. 13 Entonces Daniel fué traído delante del rey. Y habló el rey, y dijo á Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea? 14 Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, y entendimiento y mayor sabiduría. 15 Y ahora fueron traídos delante de mí, sabios, astrólogos, que leyesen esta escritura, y me mostrasen su interpretación: pero no han podido mostrar la declaración del negocio. 16 Yo pues he oído de ti que puedes declarar las dudas, y desatar dificultades. Si ahora pudieres leer esta escritura, y mostrarme su interpretación, serás vestido de púrpura, y collar de oro tendrás en tu cuello, y en el reino serás el tercer señor. 17 Entonces Daniel respondió, y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y tus presentes dalos á otro. La escritura yo la leeré al rey, y le mostraré la declaración. 18 El altísimo Dios, oh rey, dió á Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra: 19 Y por la grandeza que le dió, todos los pueblos, naciones, y lenguas, temblaban y temían delante de él. Los que él quería mataba, y daba vida á los que quería: engrandecía á los que quería, y á los que quería humillaba. 20 Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fué depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria: 21 Y fué echado de entre los hijos de los hombres, y su corazón fué puesto con las bestias, y con los asnos monteses fué su morada. Hierba le hicieron comer, como á buey, y su cuerpo fué bañado con el rocío del cielo, hasta que conoció que el altísimo Dios se enseñorea del reino de los hombres, y que pondrá sobre él al que quisiere. 22 Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto: 23 Antes contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, é hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus príncipes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos: demás de esto, á dioses de plata y de oro, de metal, de hierro, de madera, y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben, diste alabanza: y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. 24 Entonces de su presencia fué enviada la palma de la mano que esculpió esta escritura. 25 Y la escritura que esculpió es: MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN. 26 La declaración del negocio es: MENE: Contó Dios tu reino, y halo rematado. 27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. 28 PERES: Tu reino fué rompido, y es dado á Medos y Persas. 29 Entonces, mandándolo Belsasar, vistieron á Daniel de púrpura, y en su cuello fué puesto un collar de oro, y pregonaron de él que fuese el tercer señor en el reino. 30 La misma noche fué muerto Belsasar, rey de los Caldeos. 31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.

Deuteronomio 6:5: 5 Y Amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder. Génesis 17:1: 17 Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso, anda delante de mí, y sé perfecto. Hechos 26:1-32: 26 ENTONCES Agripa dijo á Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó á responder por sí, diciendo: 2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti, 3 Mayormente sabiendo tú todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. 4 Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fué en mi nación, en Jerusalem, todos los Judíos la saben: 5 Los cuales tienen ya conocido que yo desde el pri cipio, si quieren testificarlo, conforme á la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido Fariseo. 6 Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio, 7 A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos. 8 Qué! ¿Júzgase cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos? 9 Yo ciertamente había pensando deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret: 10 Lo cual también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárcel es á muchos de los santos, recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes, y cuando eran matados, yo dí mi voto. 11 Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forcé á blasfemar, y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extrañas. 12 En lo cual ocupado, yendo á Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes, 13 En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo. 14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones. 15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, á quien tú persigues. 16 Mas levántate, y ponte sobre tus pies, porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré á ti: 17 Librándote del pueblo y de los Gentiles, á los cuales ahora te envío, 18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas á la luz, y de la potestad de Satanás á Dios, para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados. 19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fuí rebelde á la visión celestial: 20 Antes anuncié primeramente á los que están en Damasco, y Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y á los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen á Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21 Por causa de esto los Judíos, tomándome en el templo, tentaron matarme. 22 Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio á pequeños y á grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir: 23 Que Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y á los Gentiles. 24 Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo á gran voz dijo: Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco. 25 Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza. 26 Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto, pues no ha sido esto hecho en algún rincón. 27 ¿Crees, rey Agripa, á los profetas? Yo sé que crees. 28 Entonces Agripa dijo á Pablo: Por poco me persuades á ser Cristiano. 29 Y Pablo dijo: ¬Pluguiese á Dios que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones! 30 Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y Bernice, y los que se habían sentado con ellos, 31 Y como se retiraron aparte, hablaban los unos á los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre. 32 Y Agripa dijo á Festo: Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado á César. Hechos 22:9: 9 Y los que estaban conmigo vieron á la verdad la luz, y se espantaron, mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo. Hechos 9:7: 7 Y los hombres que iban con Saul, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

Hechos 9:1-43: 9 Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes, 2 Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem. 3 Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo, 4 Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coses contra el aguijón. 6 El, temblando y temeroso, dijo: ¿Señor, qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer. 7 Y los hombres que iban con Saul, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie. 8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco, 9 Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió. 10 Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, él ora, 12 Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista. 13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem: 14 Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre. 15 Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel: 16 Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre. 17 Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo. 18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado. 19 Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. 20 Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes? 22 Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo. 23 Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle, 24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle. 25 Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta. 26 Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos, mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo. 27 Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús. 28 Y entraba y salía con ellos en Jerusalem, 29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos, mas ellos procuraban matarle. 30 Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron á Tarso. 31 Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas. 32 Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también á los santos que habitaban en Lydda. 33 Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana, levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó. 35 Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor. 36 Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía. 37 Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió, á la cual, después de lavada, pusieron en una sala. 38 Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros. 39 Pedro entonces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. 40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró, y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse. 41 Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva. 42 Esto fué notorio por toda Joppe, y creyeron muchos en el Señor. 43 Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe en casa de un cierto Simón, curtidor.

Hechos 2:38: 38 Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:22: 22 Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis Juan 20:17: 17 Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios. Juan 10:30: 30 Yo y el Padre una cosa somos.

Juan 8:44: 44 Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso, y padre de mentira. Lucas 4:42: 42 Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él, y le detenían para que no se apartase de ellos. Marcos 10:18: 18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Daniel 5:7: 7 El rey clamó en alta voz que hiciesen venir magos, Caldeos, y adivinos. Habló el rey, y dijo á los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su declaración, será vestido de púrpura, y tendrá collar de oro á su cuello, y en el reino se enseñoreará el tercero. Génesis 1:1: 1 EN el principio crió Dios los cielos y la tierra.

LA MEDITACIÓN

Salmos 119:15-16 “En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras”. La meditación bíblica es el acto de ponderar, pensar, reflexionar, estudiar la palabra de Dios; la meditación es un acto voluntario donde nos exponemos a la palabra de Dios para recibir sus beneficios. Cuando meditamos también estamos adorando a Dios que nos conduce a una renovación espiritual. Simplemente recordemos nuestra actitud cuando estamos enamorados de alguien, estamos todo el tiempo pensando en la persona de la cual estamos enamorado, pensamos en sus palabras, y tratamos de descubrir el significado más pequeño de sus gestos y cuando llegamos a nuestro hogar anhelamos el momento de poder volver a encontrarnos con el ser amado.

O si nos gusta un deporte, todo el tiempo estamos practicando el deporte o viendo como practican ese deporte o comentando con los amigos que tienen la misma inclinación, y hablamos de los nuevos adelantos, de los records y admiramos a los mejores atletas.

Sea o lo que sea que nos guste estamos constantemente pensando en aquello, estamos meditando; y es lo mismo en Dios si estamos enamorados de Dios, si estamos con ese primer amor, todo el tiempo vamos a estar pensando en Dios, en su palabra, vamos a tratar de descubrir el significado más pequeño de cada versículo.

Tenemos que tener en cuenta que no es lo mismo leer la Biblia que meditar en la Biblia, porque el meditar implica más tiempo; podemos leer un capítulo entero; pero podemos concentrarnos en algunos pasajes específicos y meditar el significado de ese pasaje durante el resto de la jornada; esperando a que Dios revele sus pensamientos en nuestra vida.

Donde está tu corazón está tu tesoro, concentramos nuestro interés y nuestro amor en las cosas que son más preciadas; Cristo nos invita como discípulos suyos a poner en primer lugar el reino de Dios y lo que Dios quiere. Importancia de la meditación Bíblica

La mayoría de la gente vive muy de prisa, por eso es que Dios está interesado en que nos detengamos y pensemos (meditemos) en Su Palabra.

La verdadera meditación es esforzarse para que el corazón se llene con la Palabra de Dios. Es lo mismo que en lugar de ir a la joyería a comprar oro, se va directamente al yacimiento para extraer el oro; cuando compramos oro en la joyería es muy costoso; como una persona es la que extrae el oro y otra lo refina, para comprar ese oro hay que pagar un precio muy alto. Pero la meditación es entrenarse, sin la ayuda de otras personas, para extraer directamente el oro; cada versículo es un yacimiento.

Con esto no estoy diciendo que no es necesario de escuchar las predicas de los cultos de jueves, sábados y domingos, lo que estoy diciendo es no basta simplemente con escuchar la palabra de Dios en la Iglesia, necesitamos buscar de esa palabra por nuestra cuenta.

Necesitamos hacer el trabajo de extracción del oro con la pala y el azadón en nuestras manos. Luego, debemos refinarlo en nuestro corazón. De esta forma podremos ofrecer oro puro a otros hermanos. No es lo mismo leer que meditar, podemos leer mucho y entender poco, o podemos conocer historias y adquirir datos e información pero la meditación bíblica trae consigo cosas muy valiosas para nuestro crecimiento espiritual, muchas personas conocen la Biblia, hasta la pueden haber leído completa y aun así no haber comprendido realmente quien es Dios y estar apartados de Él. Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Meditar fue un mandato de Dios: “de día y de noche meditarás en él”, el Señor no le dijo simplemente que lo lea sino que meditara en él porque es una clave para lo que dice después: “...porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” Quizá muchas veces intentamos buscar la respuesta a lo que necesitamos rápidamente sin consultar a Dios y no comprendemos lo que pasa, pero la palabra nos muestra que es una clave meditar para alcanzar la victoria y el éxito. Cuando buscamos de Dios en oración también debemos meditar en lo que Dios quiere con respecto a algún asunto, seguramente vengan a nuestra mente versículos y palabras de la Biblia las cuales debemos meditar por que Dios nos está hablando.

La “de día y de noche nos habla de perseverancia”, la meditación continua, no solo cuando estoy en urgencia, cuando no doy más y desesperadamente necesito una palabra sino antes de tomar una decisión, antes de que el problema lo tenga encima aplastándome. Dios nos habla todos los días tiene palabra para todos los días, alimento espiritual siempre. Es como el mana en el desierto lo necesario para cada día. Dios puede hablarnos en todo momento, lo único que nosotros necesitamos es estar atento a su voz, y ¿será que podremos escuchar la voz de Dios en medio del ruido?, tal vez escuchemos la voz de Dios, pero tendremos más posibilidades de escuchar la voz de Dios si estamos en meditación, en calma. Cuando nos exponemos a la Palabra de Dios, esta nos cura, consuela, restaura y nos da dirección.

Buscamos la voluntad de Dios. Conocemos las promesas de Dios.

Tenemos comunión con el Espíritu Santo. Crecimiento espiritual: sabemos quiénes somos y sabemos cuál es nuestra misión en el Reino de Dios. Limpia el corazón, el saca a luz lo que en nuestra vida no encaja con la palabra.

Despierta un anhelo y deseo de buscar más de Dios.

Ensanchara nuestra visión de Dios.

Agudiza nuestro discernimiento Aclara la dirección para nuestra vida, es la base para dirigir nuestros pasos.

Los pensamientos y consejos son confirmados por la palabra de Dios.

Aumenta la fe ya que la fe viene por el oír la palabra de Dios.

Prepararse para la meditación Bíblica 1 Cor. 14:40 “pero hágase todo decentemente y con orden”.

Dios es un Dios de orden y nos pide que hagamos las cosas en orden, hasta en la meditación el orden es importante, de esta manera podremos sacar el máximo provecho a la misma. Los pasos son muy similares a la guía para el entendimiento de las escrituras que vimos en el anterior tema. Orar, pidiendo a Dios un corazón limpio, para ser santificados y para mantener una verdadera comunión con El.

Depender de la orientación de Espíritu Santo, el Espíritu Santo debe estar trabajando en el corazón para dar entendimiento propio y deseo de hacer las decisiones espirituales correctas Callar nuestra voluntad, algunas personas hacen la su propia “voluntad” diciendo que es la voluntad de Dios, es más están acostumbrados a decir “Dios me dijo” para que nadie les lleve la contra.

Pero es realmente necesario que callemos todas la voces que existen afuera de nuestra vida, y todas las voces que existen en nuestro interior para buscar la voluntad de Dios y no la nuestra. Oír la voz de Dios (Mateo 4:4 “Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”), La palabra "sale" habla de una función presente y continua. Esto significa que algo que sucedió en el pasado, está sucediendo en el presente y continuará ocurriendo en el futuro.

Dios, quien habló en épocas pasadas, está hablando en el presente y continuará hablando en el futuro. ¡DIOS NO ES UN DIOS MUDO! No estoy diciendo que a la Biblia hay que seguir agregándole libros, ni capítulos mucho menos versículos. Lo que estoy diciendo es que necesitamos escuchar la voz de Dios; necesitamos escuchar cada palabra que salga de Dios y que continúe saliendo de la boca de Dios hacia nuestros corazones. Existen trabas que nos impiden escuchar la voz de Dios: Un corazón no perfecto hacia Dios, Dios está interesado en las motivaciones, en las intenciones de las personas y los afectos (cosas que les gustan); Motivaciones impuras, si nuestras motivaciones son impuras; Intenciones erróneas; Afectos terrenales, si tenemos puestos los ojos más en las cosas terrenales que en las cosas de Dios.

Dureza de corazón (Hechos 4:7 “otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.”), la falta de perdón detiene la voz de Dios. Líderes no regenerados (Juan 3:3,6 “3: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”; “6: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”), líderes que nunca han nacido de nuevo del Espíritu Santo. Jesucristo nos está diciendo que es necesario nacer de nuevo, nacer del Espíritu Santo. Desobediencia, el orgullo impide que obedezcamos.

Entregarse a Dios para que abra el entendimiento, Rendirse no es una palabra asociada a menudo con acciones positivas, porque creemos que rendirse es perder toda esperanza de victoria; pero entregarse significa ceder la propiedad, renunciar al control de lo que consideramos es nuestro: nuestro tiempo, nuestro talento, nuestro templo (cuerpo), nuestro tesoro (bienes). Cuando nos entregamos a Dios estamos diciendo que todo lo que tenemos realmente es de Dios, estamos reconociendo que es el dador de todo.

Entregarse es una acción voluntaria y se le llama de muchas maneras: consagración, que Jesús sea el Señor de nuestra vida, tomar la cruz, morir al yo, ponerse en manos del Espíritu. Lo que importa es lo que se haga, no cómo se le llame. Dios quiere nuestra vida: toda nuestra vida. El 99,99% no es suficiente. Hay tres obstáculos que bloquean nuestra entrega total a Dios. El temor, el orgullo y la confusión. La entrega se demuestra mejor con la obediencia y la confianza. Puedes saber que te has entregado a Dios cuando dependes de él para que las cosas resulten bien, en lugar de manipular a los demás, imponer tus ideas y controlar la situación. Uno suelta las riendas y deja que Dios obre. No necesitas estar “siempre al control”.

Orar agradeciendo a Dios Pasos para la meditación Bíblica Leer y entender el texto

Identificar y memorizar el texto clave.

Extraer del texto la promesa de Dios para sí.

Extraer la condición para el cumplimiento de la promesa. Ver que aplicación práctica de la promesa es apropiada para su vida.

Agradecer, adorar a Dios y glorificar su nombre. Después de que Dios creó al hombre, El venía diariamente a encontrarse con su creación. Ahora simplemente podemos imaginar como fueron esos encuentros, y la conversación diaria, compartiendo los descubrimientos del hombre, sus experiencias; pero un día esa relación fue quebrada, debido al pecado.

La meditación Bíblica es una de las maneras que podemos utilizar para hacer que ese encuentro suceda; Dios nos está esperando todo el tiempo para que compartamos nuestro día con El.

Como buenos mayordomos de Dios, necesitamos tener cuidado de administrar el tiempo que Dios nos ha entregado, dando la primicia de nuestro tiempo para Dios; es necesario tener cuidado de meditar en la Palabra y ser celoso en hacer conforme a todo en cuanto a lo que ella nos orienta. A través de la meditación Bíblica, nuestra alma es renovada y el carácter de Cristo es implantado en nuestras vidas

Ejemplo de meditación Fecha: ____/____/______

Texto: Salmos 1:1-3 “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”

Texto Clave: Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su Ley medita de día y de noche. Promesa: Todo lo que hiciere prosperará Condición: No debo andar según los consejos de los impíos; debo meditar continuamente en la Ley del Señor.

Aplicación práctica: (anotar como las verdades bíblicas se aplican a nuestra propia vida, identificando las actitudes que deben ser corregidas para que podamos alcanzar las promesas), no debo participar más de las reuniones de esparcimiento en las cuales la mayoría de los asistentes son no cristianos, participando en conversaciones vanas, burlescas y chismosas: procuraré cumplir con alegría lo que dice la Palabra de Dios y estaré envuelto en ella todo el tiempo. No debo olvidar: seré testimonio vivo del Reino de Dios.

EL ARREPENTIMIENTO

¿Cómo Hacer la Correcta Confesión de Pecados? < 1 Juan 1:9 > “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”

EL EVANGELIO DE LA SANGRE ES LA MITAD DEL EVANGELIO ¿Podemos entrar al reino de los cielos, sólo con el evangelio de la sangre? Nunca. Tenemos que creer en el evangelio completo (el evangelio del agua y del Espíritu) 1 Juan 1:9 sólo se aplica al justo. Si un pecador que no ha sido redimido todavía intentara expiar sus pecados diarios según las palabras de este pasaje y confesara sus transgresiones, sus pecados no serían expiados. ¿Ves lo que estoy diciendo aquí? Este pasaje no se aplica a los pecadores que no nacen de nuevo.

Hay muchos en este mundo que no nacen de nuevo todavía, pero ellos toman este pasaje de 1 Juan capítulo 1, oran y se arrepienten de sus pecados, esperando el perdón. ¿Pero puede uno que no nace de nuevo ser redimido completamente de sus pecados a través de las oraciones de confesión? Éste es un punto importante que nosotros tenemos que considerar y clarificar antes de profundizar más. Antes de que leas a 1 Juan, Tú tienes que decidir si el apóstol Juan era un hombre justo o un pecador. Permítame preguntarte. ¿El apóstol Juan era un hombre justo que nació de nuevo creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu, o él era un pecador?

Si Tú dices que el apóstol Juan era un pecador, Tu estás bíblicamente incorrecto en tu creencia. Si el apóstol Juan era un hombre justo que nació de nuevo cuando él creyó en Jesús, se hace claro que su fe era diferente de la tuya. Tú debes de tener la misma fe que el apóstol Juan. Permítame hacerle otra pregunta. ¿El apóstol Juan estaba escribiendo esas cartas a los justos o a los pecadores? El apóstol Juan estaba escribiendo esas cartas a los justos.

Por consiguiente, si los pecadores que no nacen de nuevo citaran las palabras de 1 Juan 1:8-9 y se las aplican a ellos, estarían equivocados. Si Tú quieres ser hecho justo, confiesas tus pecados ante Dios y crees en el evangelio del agua y del Espíritu, entonces el Señor lavará todos tus pecados con el evangelio que ya ha limpiado los pecados del mundo. La fe del apóstol Juan es como ésta. En 1 Juan capítulo 5 él dice que él tiene la fe en “el agua, la sangre, y el Espíritu.” ¿Crees tú que Jesucristo vino mediante agua, sangre, y el Espíritu? ¿Crees que Jesús vino sólo mediante la Cruz, o por Tu bautismo, Tu sangre, y el Espíritu? ¿Tú puedes entrar en el reino del cielo sólo creyendo en el evangelio de la sangre? Si tu fe sólo está en el evangelio de la sangre en la Cruz, Tu sólo conoces el medio evangelio. Si sólo crees en la sangre en la Cruz, no hay duda que tú te encuentras orando por el perdón todos los días. Con la creencia de que tus pecados pueden lavarse simplemente a través de las oraciones de arrepentimiento. ¿Pero pueden ser lavados tus pecados cuándo solamente crees en la sangre en la Cruz, arrepintiéndote y orando todos los días por tus pecados diarios? Si Tú eres una de estas personas, entonces tus pecados permanecerán en tu corazón, porque nadie puede lavar sus pecados solamente a través de la fe en la sangre de la Cruz, o por las oraciones diarias de arrepentimiento. Si Tú eres una de estas personas, entonces Tú no conoces el evangelio del agua y del Espíritu todavía, y tu fe está incompleta.

El apóstol Juan nació de nuevo porque él creyó en el evangelio del agua y la sangre y del Espíritu. Pero Tú sólo crees en la sangre en la Cruz. ¿Cuándo Tu no tienes una idea clara del evangelio, cómo puedes llevar otros a la salvación? Tú mismo no has nacido de nuevo, pero estás intentando expiar tus pecados a través de las oraciones de arrepentimiento. Esto nunca trabajará. No importa que tan duro ore el hombre y se arrepienta, sus pecados no pueden ser lavados de su corazón. Si a veces sientes que tus pecados se han lavado, es sólo tu imaginación y el poder de tus emociones. Si Tú oras y te arrepientes, puede que te sientas refrescado durante un día o más. Pero Tú nunca podrás ser librado de tus pecados de esta manera.

Los pecadores oran y se arrepiente, esperando ser salvados de sus pecados. Por eso ellos todavía son pecadores aun después de haber creído en Jesús durante mucho tiempo. Ellos no conocen el evangelio del agua y del Espíritu. Si Crees tú en Jesús pero todavía no has nacido de nuevo, Tú pudieses ser una de estas personas. Si Tú estás intentando expiar tus pecados orando y arrepintiéndote todos los días, es un testimonio claro que Tú todavía no naces de nuevo. Tienes que decidir si creer en el evangelio del agua y del Espíritu como lo hizo el Apóstol Juan, o poner tu fe en tus propios pensamientos y emociones. Una es la clara verdad, y la otra es la falsedad.

El verdadero evangelio según la Biblia es que Jesús fue bautizado y quitó los pecados del mundo de una vez por todas y recibió el juicio por todos sus pecadores en la Cruz. Si el hombre cree en el bautismo de Jesús y Su muerte en la Cruz, él se salvará enseguida de todos sus pecados. Por otro lado, si el hombre intenta lavar sus transgresiones con las oraciones de arrepentimiento, él nunca se volverá libre de sus pecados. ¿Piensas que Tú puedes recordar todos tus pecados diarios? ¿Se preocupa Dios de los pecados por los cuales Tú no te has arrepentido? ¿Son las oraciones de arrepentimiento una solución clara al problema de los pecados diarios? No.

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO Y EL PROPÓSITO DE LA CONFESIÓN

¿Cuál es el límite de la confesión y de las buenas obras? Aunque tenemos que confesar nuestros pecados a través de nuestra vida, nunca podemos ser salvados simplemente por la confesión de nuestras Transgresiones y nuestras buenas obras.

El arrepentimiento en la Biblia significa volverse atrás de la fe errónea a la verdadera fe, y para el justo, significa reconocer que se está equivocado y regresar a la luz del evangelio. Si Tú eres ahora un pecador, debes hacer una confesión así. “Querido Dios, yo he pecado y merezco ser enviado al infierno. Pero yo anhelo ser salvado de mis pecados. Por favor sálvame de todos mis pecados. Yo todavía no nazco de nuevo, y sé que voy rumbo al infierno.” Ésta es una confesión correcta.

¿Entonces qué tipo de confesión debe hacer un nacido de nuevo? “Amado Dios, yo he cometido el pecado de seguir mi carne. Yo creo que Jesús se bautizó por Juan el Bautista y me salvó de todos mis pecados, incluso los pecados que recién he cometido, considerando que yo debí morir por mis pecados. Yo agradezco al Señor que Él me ha salvado con el agua y la sangre.” Las confesiones del nacido de nuevo y aquéllos no nacidos de nuevo son diferentes.

Debiéramos tener todos la misma fe, como el apóstol Juan. Si Tú intentas esconder tus pecados detrás de la confesión que es para los justos, entonces Tú nunca te salvarás de la muerte que es el pago del pecado.

Todos los pecadores que no han nacido de nuevo deben detenerse de ocultarse detrás de las oraciones de confesión y empezar a creer en el verdadero evangelio del agua y la sangre y del Espíritu. Ellos deben aprender la fe del apóstol Juan y por consiguiente ganar la salvación. Los pecadores no comprenden cuán terrible será el juicio por sus pecados. El pecado más terrible ante Dios es no creer en el evangelio del nuevo nacimiento de agua y del Espíritu.

Todos aquéllos que creen en Jesús pero que todavía no nacen de nuevo deben confesar ante Dios, “Señor, yo soy un pecador a ser echado en los fuegos ardientes del infierno,” y mientras se abstengan de decir, “Señor, por favor lava mis pecados.” Cuando un pecador toma en su corazón el evangelio de que Jesús lo salvó a través de Su bautismo en el Jordán y Su sangre en la Cruz, él puede librarse de todos sus pecados. Este es el tipo de confesión que un pecador debe hacer para ser salvado de todos sus pecados ante Dios.

Un pecador sólo tiene que confesar que él todavía no ha nacido de nuevo y que ha creído en el evangelio del agua y del Espíritu. Entonces él será salvado enseguida. Mediante el evangelio del agua y del Espíritu, es como se completó la salvación de todos los pecadores. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Dios salvó a todos los pecadores de sus pecados mediante Su Hijo, Jesús, bautizado por Juan el Bautista y muerto en la Cruz.

El Señor lavó todos los pecados que los hombres cometieron en su carne y corazones desde su nacimiento hasta su muerte. Nosotros tenemos que creer en el verdadero evangelio para ser salvados. Es la única manera en que nosotros podemos librarnos de todos nuestros pecados y podemos santificarnos de verdad. Nosotros podemos ser hechos justos de una vez por todas cuando creamos en el verdadero evangelio del agua y del Espíritu. Jesús fue bautizado, quitó los pecados del mundo, pagó por ellos en la Cruz con Su vida, resucitó después de tres días y ahora se sienta a la derecha de Dios. Ésta es la última verdad.

Todos debemos hacer esta confesión. “Señor, yo no puedo ayudarme y pecaré hasta el día que yo muera. Yo nací pecador desde el útero de mi madre, y debido a todos los pecados que yo he cometido, yo debo ser echado en los fuegos ardientes del infierno. Por esta razón, yo quiero creer en Jesús que vino mediante agua, sangre, y del Espíritu y se volvió mi Salvador.” Así como está escrito en Mateo capítulo 3, Jesús quitó los pecados del mundo, incluyendo todos los pecados que nosotros cometemos hasta el día que nosotros muramos, cuando Él se bautizó en el Río de Jordán. “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Si Jesús sólo nos salvó del pecado original y nos dijo que resolviéramos el problema de nuestros propios pecados solos, nosotros estaríamos en agonía constante. Pero Jesús nos libró de todos nuestros pecados con Su bautismo y sangre. ¿De qué tenemos que preocuparnos? Cuando creemos en el bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz, y agradecemos al Señor, el Espíritu mora en nuestros corazones.

¿Crees tú en Jesús? ¿Crees tú que el Espíritu mora en Ti? Todos tus pecados fueron pasados a Jesús cuando Él quitó el pecado del mundo con Su bautismo. Él después fue juzgado por nuestros pecados en la Cruz, librándonos de la condenación eterna. Éste es el verdadero evangelio.

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